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Evo Morales perdió a un ministro clave por la represión
Evo Morales
Llorenti anunció en una declaración en el Palacio de Gobierno que Morales había respetado su postura. «He tomado esta decisión porque no quiero convertirme en un instrumento de la derecha, de la oposición, que lo que pretende es atacar el proceso de transformaciones estructurales y también dañar la imagen de nuestro presidente», dijo Llorenti.
El funcionario fue duramente cuestionado desde el domingo por varias organizaciones indígenas y sociales por la represión contra los nativos amazónicos que derivó en excesos policiales que el mismo presidente Morales tildó de «imperdonables».
Llorenti justificó el lunes que los policías habían actuado por una orden del Ministerio Público, pero el fiscal general, Mario Uribe, negó que exista una instrucción para intervenir la marcha, que el domingo cumplió 41 días.
En una segunda versión, Llorenti responsabilizó ayer a los agentes y al viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, que también renunció ayer, pero rechazó tener culpa alguna.
«Yo no abandono el barco porque creo que se está hundiendo, sino todo lo contrario. Doy un paso al costado con el único afán de que el proceso revolucionario avance con mayor rapidez», sostuvo Llorenti.
El lunes también dejó su cargo la ministra de Defensa, Cecilia Chacón, en rechazo a la represión contra la marcha. Ayer, además, lo hizo la directora de Migración, María René Quiroga, por la misma razón.
En ese marco, los nativos anunciaron que reanudarán en breve la marcha por la Amazonía con el propósito de llegar a La Paz para que el Gobierno suspenda definitivamente la construcción de la ruta por medio del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Asimismo, la unitaria Central Obrera Boliviana (COB) ratificó para hoy un paro nacional de 24 horas.
Los manifestantes consideran insuficiente el anuncio realizado por Morales en la víspera de parar las obras del proyecto financiado por Brasil mientras se consulta a los departamentos de Cochabamba (centro) y Beni (noreste), por los que está previsto que pase la ruta.
De acuerdo con analistas, la represión policial afectó la credibilidad y legitimidad de Morales, presionado a rectificarse por sus bases sociales. «El Gobierno perdió legitimidad, perdió la base de sustentación discursiva indígena y coloca en una situación muy complicada a la propia estabilidad de su gabinete que está siendo fuertemente cuestionado por las políticas que está implementado», afirmó el politólogo Jorge Kafka. «Se están rompiendo los lazos que tenía con los movimientos sociales y las organizaciones de carácter indígena», agregó el analista independiente.
«El mal manejo del conflicto ha afectado la popularidad del presidente y la credibilidad del ciudadano respecto del Gobierno», dijo Carlos Cordero, cientista político de la universidad estatal de La Paz, tras asegurar que se está ante la «emergencia de una crisis política» que se espera «no derive en hechos mayores».
Cordero opina que al Gobierno boliviano le «va a ser difícil recuperar esa confianza porque ejercer violencia contra el desvalido causa mucho malestar y resentimiento en la opinión pública». Según este experto, «el conflicto no se resuelve con el anuncio de la suspensión temporal de las obras de la ruta. Da la impresión de que el conflicto va a seguir», indicó.
Es el segundo embate de magnitud que recibe la administración de Morales en los últimos nueve meses. El primero tuvo lugar en diciembre pasado cuando se incrementó el precio de los hidrocarburos hasta en un 83%, medida que provocó un descontento generalizado en las propias bases sociales que sustentan al Gobierno, lo que obligó a las autoridades a revertirla casi de inmediato.
La reserva ecológica del TIPNIS, de 1,2 millón de hectáreas de riquísima biodiversidad donde viven 12.000 indígenas chimanes, mosetenes, moxeños, yuracarés y otros, fue considerada por el botánico francés Alcides dOrbigny como «la selva más hermosa del mundo». Un reciente análisis del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) destaca que un 27,5% del TIPNIS, equivalente a 358.000 hectáreas, fue declarado por el Gobierno como área de aprovechamiento de hidrocarburos.
También trascendió ayer, a través de la periodista Amalia Pando de la red radial Erbol, con base en un informe de WilkiLeaks, que la brasileña OAS, que llevará adelante el proyecto, contribuyó con dinero a la campaña electoral de Morales en las elecciones de 2005.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


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