Ex legisladora peronista se suma al Ente del Colón

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La ex legisladora porteña Inés Urdapilleta (Frente para la Victoria) integra desde ayer como vocal el Ente Autárquico Teatro Colón, en reemplazo del saliente Mariano Emiliani. El decreto, publicado ayer en el Boletín Oficial de la Ciudad, suma de ese modo a la ex presidente de la Comisión de Cultura de la Legislatura al Ente constituido por Mónica Freda como directora ejecutiva, y los vocales Pedro Pablo García Caffi (en su condición de director general y artístico) y Lucas Figueras (director administrativo del teatro). Urdapilleta tuvo activa participación durante la sanción de la ley de autarquía, que le dará al Colón de ahora en más una nueva forma de gestión.

Aún falta definir quién será el representante de los trabajadores dentro del directorio del Ente (un cargo previsto por la misma ley), cuya elección viene postergándose una y otra vez por distintos motivos. La última convocatoria a su designación, el pasado 23 de diciembre, no alcanzó el quórum suficiente de votantes (60%), de modo que debió volverse a posponer el llamado a sufragios.

Trabajadores

También ayer un sector de trabajadores del teatro difundió en los medios una actualización de las conclusiones a las que ese sector llegó tras el examen ocular de las instalaciones del teatro y depósitos de escenografías (como el Centro de Exposiciones y la Biblioteca Nacional), en ocasión de haber acompañado al juez Guillermo Scheibler, quien tras la demanda interpuesta por los trabajadores hizo lugar a esa inspección. Tales conclusiones difieren en cierta medida de los informes que suele difundir el Colón, y en algún caso alertan también sobre la preservación de su clásica acústica.

Las actualizaciones comunicadas a la prensa son dos, en un caso con la firma de Máximo Parpagnoli, referente de los trabajadores del Colón, y en el otro del perito de parte Fabio Grementieri. Estas son, desde luego, conclusiones de parte, ya que el juez Scheibler aún no se expidió sobre tales reconocimientos, realizados durante los últimos días de diciembre del año pasado.

En lo que atañe a uno de los puntos más conflictivos, señaló Parpagnoli que «fuimos al escenario, donde se pudo apreciar el cambio del piso del disco giratorio y constatar que los dos trabuquetos (puertas trampas que comunican el piso del escenario con el bajo escenario) no estaban. Según se dijo se los haría más adelante. ¿Olvido? Fue en el escenario, que el juez Scheibler preguntó a Sonia Terreno [arquitecta sesora principal de las obras del Teatro Colón, que había estado al frente del Masterplan] sobre el impacto de las reformas sobre la acústica».

«En la contestación de Terreno», continúa Parpagnoli, «se percibió el cambio ostensible del discurso que, por lo general, tiene frente a los medios de comunicación y al público que visita las obras. Terreno dijo textualmente, que los pliegos hablaban de una acústica equivalente y que ellos, los adjudicatarios, se iban a ajustar al pliego; también resaltó los conceptos de acústica objetiva y subjetiva. No fue el discurso que usan, en otras ocasiones, al respecto de que acústicamente no habrá ninguna variación. Hablar delante de un Juez no es lo mismo que hacerlo en los medios de prensa, hay que ser muy precisos y prudentes».

Grementieri, por su parte, concluye su informe señalando algunos puntos, entre ellos que «los criterios de conservación y restauración se encuentran alejados de las recomendaciones internacionales sobre patrimonio cultural inmueble y son incongruentes entre recintos o rubros; las obras aparecen fragmentarias, con falta de coordinación en materia de proyecto y dirección; la renovación de la infraestructura aparece en algunas instalaciones como parcial e ineficaz para responder a nuevos requerimientos de preservación y funcionamiento del teatro», y que «se puede inferir de lo visto que hay muchas probabilidades de que las intervenciones realizadas en distintos rubros aceleren la degradación de diversas componentes del tejido físico histórico y patrimonial del teatro. Y que por lo tanto se haga necesario nuevas intervenciones para remediarlo».

En ocasión de un reportaje concedido a este diario un mes antes, García Caffi había declarado: «La acústica del Colón es la obsesión general, yo incluido por supuesto. Estamos trabajando con los mejores técnicos, los ingenieros Rafael Sánchez Quintana y Gustavo Basso, que vienen haciendo un trabajo de medición por etapas según se arma y rearman las estructuras de la sala, butacas, palcos, cortinados. Inclusive, cada una de las butacas se reubicará según la misma posición que tenía antes. No hay que olvidar que en 1908 no había fabricación industrial en serie, y ninguna butaca es igual a la otra. También se han dejado de lado algunas reformas menores que podrían haber afectado a la acústica. Objetivamente, entonces, el resultado es el mismo: la acústica permanecerá tal cual. Ahora bien, la acústica es memoria y oído. No sólo oído. Hay personas que preferirían ni siquiera pasarle una escoba al teatro para evitar riesgos acústicos».

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