Excelente muestra del avasallante arte de Leo Vinci

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«Leo Vinci- Esculturas y Dibujos Color» ocupa las salas y jardines del Museo Eduardo Sívori hasta mediados de Febrero. Es un recorrido por gran parte de su quehacer, no necesariamente cronológico, y en el que hay ese algo recurrente que caracteriza su obra en la que caben palabras como pasión, grandilocuencia, exaltación de la vida, su drama, el dolor, el amor y su celebración. Una obra siempre contundente, que avasalla al contemplador, que se impone por el gesto, por los puños que se crispan, sostienen, imploran, señalan.

Vinci domina distintos materiales: piedra, chapa batida, mármol, cemento, bronce, acrílico, por lo que sus propuestas son el resultado de honda investigación para que el material sea capaz de vibrar y transmitir su pensamiento. A propósito, Vinci dice que «en todo acto creador hay un pensamiento que lo sostiene».

Y este pensamiento es el de un hombre crítico de su tiempo, que no hace concesiones para mostrarnos cómo puede ser avasallado, cómo es agredido y cómo, a su vez, agrede, cómo se licua, no hay duda de que aquí se cuela Zygmunt Bauman y su «Modernidad Líquida», cómo está atravesado por la tecnología , cómo puede ser acallado. Un hombre que no sabe cuál es su horizonte.

Esto no significa que Vinci se entrega a las fuerzas del poder que todo lo destruye. Muy por el contrario, en estas obras encontramos el grito que denuncia, el cuerpo que no se doblega, los cuerpos alados que se elevan, las cabezas gigantes con la mirada fija en este tiempo de sombras, como señala Gregorio Agamben «todos los tiempos son, para quien experimente su contemporaneidad, oscuros».

Obra escultórica gigantesca, no sólo por su tamaño, que obedece a las leyes del espacio que ocupa, a una fuerza interna de una escultura relacionada con la teoría vitalística, y como otros escultores emblemáticos reúne sensibilidad al volumen y la masa, una articulación de planos y contornos, unidad de concepción y un factor principalísimo que Jorge Taverna Irigoyen señala en el prólogo: «En el espacio reside la definición de un bloque. En el espacio se inserta el movimiento; sin espacio no existiría la simultaneidad que éste genera».

Leo Vinci (Buenos Aires, 1931), Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires (1997), ha merecido en la Argentina premios importantísimos, entre ellos, el Gran Premio de Honor del Salón Nacional (1984), cumple una labor docente de gran relevancia y ha realizado más de 150 exposiciones colectivas e individuales.

Uno de sus últimos proyectos es «Presencia» a emplazarse próximamente en el Parque de la Memoria junto a obras de Magdalena Abakanowicz (Polonia), Germán Botero (Colombia), Juan Carlos Distéfano y Norberto Gómez (Argentina), Jenny Holzer (Estados Unidos), Rini Hurkmans (Holanda), Per Kirkeby (Dinamarca), Marjetica Pötrc (Eslovenia), Nuno Ramos (Brasil).

Se trata de un gran paño que empujado por el viento se adhiere por detrás a una figura con los brazos en alto para que intente levantar vuelo. Está apoyada sobre un gran bloque de granito partido al medio, que alude al dolor por lo vivido y a la vez la esperanza de volver a renacer en el vuelo.

La muestra del Museo Sívori cuenta con textos de José María Paolantonio en la voz de Pepe Soriano, desarrollo sonoro a cargo de Luis María Serra y asesoría técnica de Claudio Vinci.

(Av. Infanta Isabel 555, frente al Rosedal)

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