7 de septiembre 2009 - 00:00

Excelentes actores en una obra reiterativa

Laura Novoa, Marcos Montes y Silvina Bosco muestran las virtudes como director de actores de Mario Segade (responsable de varios éxitos de TV), cuya obra se alarga demasiado una vez planteado su tema.
Laura Novoa, Marcos Montes y Silvina Bosco muestran las virtudes como director de actores de Mario Segade (responsable de varios éxitos de TV), cuya obra se alarga demasiado una vez planteado su tema.
«Un poco muerto» de M.Segade. Int.: L.Novoa, M.Montes y S.Bosco. Dir.: M.Segade. Esc. e Ilum.: G.Córdova. Vest. y caracterización: L.Singh. (Sala Cunill Cabanellas, Teatro San Martín).

El cadáver del padre, inclinado sobre la mesa del living, no es más que un convidado de piedra ante el reencuentro forzoso de sus dos hijos: Mara, con su creciente deterioro mental, que llora la pérdida de su progenitor y Shie (casado y con dos niños en edad escolar) que sigue increpando al muerto por haberle robado, varios años atrás, a la mujer de sus sueños.

De la madre nadie habla y del muerto en realidad se dice muy poco. Ni siquiera representa un enigma, es sólo un pedazo de carne que se deshace entre vahos, con el sonido característico de los gases liberados por la putrefacción.

La hora y media de espectáculo resulta excesiva para lo poco que se revela de este entramado familiar, en donde se da por hecho que Mara y Shie son dos seres malogrados, temerosos y extremadamente dependientes. Si ambos mienten en relación a sus actividades y vidas amorosas es para recuperar un poco de dignidad. Shie al principio se muestra receloso con su hermana porque sospecha que no desea compartir los bienes heredados. Pero en ese hogar cochambroso no hay nada de valor. Más tarde, con la ayuda de un licor de mandarina olvidado en un estante, los hermanos se entregan a una juerga incestuosa mientras intentan, sin mucho juicio, organizar el funeral del padre.

Todas estas idas y vueltas están al servicio del juego actoral no tanto de la historia que se pretende narrar. Una vez que el vínculo fraterno entra en actividad, la acción se torna reiterativa y carente de sorpresas. Hasta que entra en escena Raquel (la amante del padre) quien se ocupa de poner las cosas en su lugar, en todo sentido. Su aparición revitaliza la dinámica generada por los otros dos personajes, pero a la vez resulta demasiado tardía, casi un epílogo orientado a revelar mentiras y ocultamientos. Hubiera resultado mucho más eficaz, en términos dramáticos, que esta tercera en discordia metiera su cuña en el transcurrir de la pieza y no casi sobre el final.

«Un poco muerto» marca el debut teatral como director y dramaturgo de Mario Segade (responsable de varios éxitos televisivos de Pol-ka). Aquí exhibe su habilidad autoral en la pintura de los personajes y en su registro de lengua, bastante más elocuente que los contenidos que se intentan transmitir (Shie, por ejemplo, se refiere al muerto como «mi-tu padre»). Como director, Segade ha conseguido que sus actores brillen en todo momento.

Laura Novoa es toda una revelación en el papel de Mara (parece escapada de un hospicio); Marcos Montes arranca carcajadas con las ridiculeces e imposturas de su Shie y Silvina Bosco resulta ampliamente convincente en el rol de Raquel.

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