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¿Exequias para el libro tradicional?
Libro electrónico en el iPad, que ahora sostiene guerra de formatos con Kindle de Amazon. Para Jeff Bezos, fundador de Amazon, el libro de papel será pronto cosa del pasado.
¿Apocalipsis para el libro tradicional tal como se conoció hasta ahora? ¿Profecía falsa? Es interesante --a propósito de las nuevas formas de lectura-- leer hoy en blogs de todo pelaje discusiones sobre este punto. Están los que comparan a quienes, aferrados a sus bibliotecas, llaman a boicotear el libro electrónico con aquellos copistas que abominaron de la invención de Gutenberg. Circula también un pequeño video por la red en la que se presenta una «revolucionaria invención tecnológica: el BOOK. Práctico, portable, no consume batería, no se borra, no necesita de Wi Fi», etc.
Ken Auletta, especialista en medios digitales, acaba de publicar en la revista «The New Yorker» una extensa investigación, sumamente esclarecedora, sobre la situación hoy en el mercado. Su análisis parte de datos puramente fácticos, según los cuales la industria editorial, entre 2002 y 2008, vino estrechándose paulatinamente, y las ventas anuales cayeron un 1,6%. Para la gran mayoría, la reciente presentación del iPad fue considerada como «la piedra de la salvación».
Auletta también demuestra que el boom del libro digital es un hecho: aunque aún esté muy lejos de ser masivo (su posición en el mercado editorial global oscila entre el 3 y el 5%), sus ventas crecieron 177% durante 2009. El temor de los editores, sin embargo, es que el menor margen de rentabilidad sea un grave perjuicio. Amazon.com, por ejemplo, vende por 13 dólares libros que compra por 9.99 dólares a sus editores. La alternativa, para el editor, es ampliar mercado y sacrificar ganancia. David Young, CEO del grupo Hachette de los EE.UU., manifestó entonces: «Si el consumidor asume que el precio de un libro es de 10 dólares, el editor asumirá que el negocio ha terminado».
Sin embargo, en los EE.UU, hay que añadir otro factor aun más preocupante que lo que ocurre, por caso, con los medios audiovisuales como el cine. Las estadísticas de lectura revelan que el 40% de la población sólo lee un libro, o menos, por año.
La batalla se da, ahora, entre los 10 dólares de Amazon y los 14.99 de Apple par su iPad. El nuevo sistema pondrá en cuestión el esquema económico que durante décadas rigió en la industria editorial: las librerías pagaban a los editores el 50% del precio de tapa. El editor recibía un 15% de ese valor (5% más de lo que se estila en otros territorios). De esa forma, en un libro de 26 dólares, el editor recibía 13 dólares, con los cuales pagaba los costos. El autor recibía u$s 3.90 de regalías. Los libreros devolvían alrededor de 40% de la edición de tapa dura, esto significaba u$s 5,20 por libro. Otros 3 dólares representaban costos totales y el precio de producir y enviar el libro, dejando en el mejor de los casos una ganancia de un dólar por libro.
Según Auletta, el nuevo escenario subvirtió todo: al no existir un libro físico, ¿qué factor es el que determina el precio? En su mayor parte, los editores sugirieron elevar a 25% las regalías para los autores, y propusieron que en el nuevo circuito se crearan nuevos roles: el editor sería el vendedor, y el librero online como Amazon actuaría como «agente» a cambio de un 35% de participación. Las conversaciones, sin embargo, no fueron amistosas con Amazon, que pretendía mantener los valores arbitrariamente fijados. Primero un editor «major» retiró sus títulos (McMillan), y luego lo hicieron otros cuatro. Allí tuvo que capitular.
¿Significa esto el fin de las librerías tradicionales? Desgraciadamente, Jeff Bezos, presidente y fundador de Amazon, no tiene dudas: «el libro físico y la librería serán pronto cosa del pasado». Desde luego, hay quienes refutaron sus predicciones tremendistas, aunque Bezos se mantiene en su creencia. Amazon influyó de manera irreversible en la forma de comercializar libros online desde hace 15 años en todo el planeta (su nacimiento fue como una pequeña tienda virtual, en Seattle, en julio de 1995), y pese a que muchas veces se predijo su quiebra en función de los precios más bajos que impuso en el mercado, sobrevivió a todos los análisis de mercado.
Bezos hoy está convencido de que, con la llegada del libro electrónico, el libro de papel está llamado a desaparecer de manera irreversible, y el futuro no lo apena. Por el contrario, sostiene que para los editores ya no habrá devoluciones, cargos por depósito, costos de impresión ni gastos de envíos. Es su opinión contra la de muchos otros, en especial la de los fieles lectores de libros, que juran no abandonar nunca el papel.


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