Exhiben estupenda muestra de Raquel Forner

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Con la exposición «Ni Ver, Ni Oír, Ni Hablar», la Galería Jacques Martinez (Av. De Mayo 1130) contribuye, una vez más, a continuar difundiendo la obra de Raquel Forner (Buenos Aires, 1902-1988). Esta muestra trata la simbología de los sentidos, o su negación, como recurso fuertemente testimonial a lo largo de 50 años de su producción e incluye algunas de las obras más importantes pertenecientes a la Fundación Forner-Bigatti y seleccionadas por la artista para permanecer como legado.

No es tarea fácil escribir sobre una artista de gran significación en nuestra historia del arte, reconocida por su trayectoria nacional e internacional y que no debería ser ignorada por las actuales generaciones. Su abultada bibliografía destaca su participación en exposiciones desde sus inicios en 1928 en Galería Müller, museos y galerías argentinas, europeas y estadounidenses, bienales, retrospectivas, premios, homenajes, libros, ensayos y artículos periodísticos por destacados críticos e historiadores de arte.

Forner ya había pintado en 1931 «Presagio», obra emblemática y, en 1938, «Mujeres del Mundo» de gran envergadura, un alegato a favor de la mujer, de la madre, de todas las mujeres y madres del mundo. La obra que la catapultó a la consideración pública estuvo signada por la osadía y el compromiso con los que mostró los desastres de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, obras trágicas, reveladoras de su estado anímico frente a semejantes cataclismos. Otras etapas la mostraron alerta ante el destino del hombre en la tierra para finalmente llegar a las series del Espacio, es decir, su preocupación por el destino del hombre frente al Cosmos.

Estas se nuclearon en varios ciclos: Serie de las Lunas, de la Astrofauna, de los Astronautas, de los que vieron la luna, de los Laberintos, de los Terráqueos, de los Mutantes.

En «Ni Ver, ni Oír, ni Hablar», título de una obra de 1939, perteneciente al acervo del Museo Sívori, Forner protesta contra las fuerzas desatadas que anulan la expresión humana, a través de tres figuras femeninas que se tapan la boca, los oídos, los ojos, un fondo de páramo donde hay fusilamientos, un gran lamento por la suerte de las víctimas de la guerra civil. En 1945, Forner realiza otra versión con este título, obra también muy dramática en la que tres torsos femeninos emergen entre ramas retorcidas, elemento éste recurrente en la iconografía que se extenderá hasta el período de «Las Rocas» comenzado alrededor de 1946.

De 1939 se expone «La Victoria», en la que aparece en primer plano un torso apoyado contra un muro de ajusticiamiento, es una victoria destrozada, a izquierda y derecha se lamentan las mujeres del mundo y repite el fondo paisajístico calcinado por los bombardeos.

Obra de gran calidad pictórica de estos astroseres y terráqueos, de los mutantes, ejemplos de una gran imaginación creadora. Clausura el 30 de noviembre.

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