19 de mayo 2010 - 00:00

Expansivo, Moyano avanza sobre gremios duhaldistas

Es un duelo sordo pero intenso. El pacto en el PJ bonaerense, motorizado por los caciques del conurbano para bloquear el desembarco de Hugo Moyano, tuvo otro capítulo: el camionero avanzó en la captura de gremios de extrema sensibilidad para los municipios.

Para encarar una contraofensiva, pero como parte de su plan «maestro» de expansión personal, el jefe de la CGT se reunió ayer con la cúpula de una de las federaciones -la minoritaria- que nuclean a trabajadores municipales de la provincia de Buenos Aires.

Es el grupo residual de lo que controló, durante años, Alfredo Atanasof, hoy uno de los armadores de Eduardo Duhalde. Aunque el diputado todavía figura como secretario general de esa entidad, su adjunto Oscar Ruggiero inició un acercamiento con Moyano.

Se trata de un golpe en varias bandas pero que tiene, como trasfondo esencial, la pretensión de Moyano de consolidar, más allá del esquema sindical, su presencia política en Buenos Aires dentro de su estrategia, simbólica, de convertirse en candidato a gobernador.

La secuencia es la siguiente:

  • Moyano captura -o trata de capturar- a sectores que históricamente trabajaron con Atanasof y que (con o sin acuerdo con el ex jefe de Gabinete de Duhalde) buscan una pertenencia política y gremial luego de haber perdido, en los últimos años, la pulseada por el manejo del sindicalismo municipalista frente a dueto que compartieron Rubén «Cholo» García y Juan Carlos Sluga. El viernes pasado, como coronación de esa avanzada, el ministro de Trabajo de Cristina de Kirchner, Carlos Tomada, viajó a Mar del Plata para darle, en mano, a García la Resolución 504, fechada el 12 de mayo, en la que figura el otorgamiento de la personería gremial a la Confederación de Sindicatos Municipales, con presencia en 22 provincias y la representación de 450 mil trabajadores municipales. Adrede hace una salvedad: no incluye a la Capital Federal, con el argumento de que perdió el rango de municipio, pero es una forma además de preservar a Amadeo Genta, también socio de Moyano, que todavía controla otra confederación, la COEMA, aunque disminuida. La tropa municipal K logró un trámite hiperveloz: pasaron apenas siete meses entre la inscripción y la obtención de la personería.

  • Al «contener» a Ruggiero, explicaban ayer en la CGT, Moyano perfora uno de los soportes gremiales del armado de Duhalde. Alguno, malicioso, podrá especular con que Ruggiero, antiguo ladero de Atanasof, en realidad construye un puente de plata entre ambos dirigentes -un puente de dos manos, claro-. Pero, sobre todo, Moyano -de aceitado vínculo con «Cholo» García, el jefe de los municipales que desplazó a Atanasof- consigue entrar en un territorio de hipersensibilidad para los intendentes, a los que podrá, además de presionar con los camioneros, vía recolección de residuos, abrumar también desde los gremios municipales. Por eso, García, Sluga y ahora también Ruggiero, en fina sintonía con Moyano, se enfocarán en un proyecto específico: concretar una serie de iniciativas, entre ellas la paritaria municipal, y un sueldo básico nacional. Ayer el camionero se comprometió a trasladarlo ante el Gobierno. Por esas actitudes otros jerarcas sindicales que lo quieren poco, le dicen «ministro número quince».


  • La decisión de Moyano de convertirse, al menos de manera gestual, en el operador del traspaso de duhaldistas hacia el espacio K y, además, patrocinar el reclamo de los gremios municipales, forma parte de la estrategia de consolidar su presencia en la provincia, en abierto desafío a los intendentes que prefieren tener controlados a los sindicatos de trabajadores de los municipios.
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