15 de junio 2017 - 00:00

Expectativa por una posible marcha atrás de Estados Unidos en el deshielo con Cuba

El Secretario de Estado, Rex Tillerson, afirmó que buscarán supeditar la normalización en la isla a un avance en derechos humanos.

TURISMO. Fue el sector que más se benefició tras el inicio de la normalización bilateral, en diciembre de 2014.
TURISMO. Fue el sector que más se benefició tras el inicio de la normalización bilateral, en diciembre de 2014.
Washington - El presidente Donald Trump dará hoy su prometido golpe de timón respecto al acercamiento entre Estados Unidos y Cuba emprendido por su antecesor Barack Obama, aunque todavía se desconocían los alcances de la medida.

En dos audiencias ante el Senado, el Secretario de Estado Rex Tillerson se refirió el miércoles por la tarde a los cambios que se espera que Trump anuncie hoy en Miami, Florida, sobre el descongelamiento de relaciones de estos enemigos históricos.

"No queremos seguir apoyando financieramente a un régimen que, hasta donde sabemos, no hizo ningún cambio en su postura o su comportamiento" en materia de derechos humanos en la isla, afirmó Tillerson en una audiencia ante el Comité de Gastos del Senado.

Sin entrar en detalles sobre las medidas que anunciará Trump, su jefe de Exteriores aseguró que su Administración quiere "permitir que la actividad comercial y de intercambio con Cuba continúe todo lo posible", porque reconoce "los beneficios para el pueblo cubano" de esa política.

Pero también quiere asegurarse de que esa actividad comercial no proporciona "apoyo financiero" al Gobierno cubano, algo que, a su juicio, viola "la intención de la ley Helms Burton" de 1996, que obliga a EE.UU. a mantener las restricciones económicas a Cuba hasta que la familia Castro abandone el poder, entre otras condiciones.

Esa normativa buscaba "presionar al régimen para que cambiara, y esa presión se eliminó por completo ahora", lamentó Tillerson en otra audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores.

Uno de los cambios que baraja la Casa Blanca, según fuentes cercanas al proceso de deliberación, sería la prohibición a las empresas de EE.UU. de negociar con entidades vinculadas al Ejército de Cuba.

El jefe de la diplomacia sugirió, además, que EE.UU. podría condicionar el proceso de normalización a más avances en derechos humanos en Cuba, al considerar que, ahora mismo, Raúl Castro no tiene "incentivos" para mejorar en ese sentido.

Los senadores demócratas Patrick Leahy y Tom Udall instaron al secretario de Estado a no dar marcha atrás a las medidas impulsadas por el Gobierno de Obama, al opinar que "la vieja política de la Guerra Fría fracasó", en palabras del segundo.

Por otro lado, el disidente cubano Agustín López Canino, protagonista de una imagen que recorrió el mundo en 2014, en la que se ve cómo un agente de civil le tapa la boca, afirmó ayer que espera que el presidente de EE.UU.,sea justo con la disidencia y el exilio cuando cambie la política hacia Cuba.

A juicio de Canino, coordinador del mensual impreso "El gran Blondin" y de la plataforma de blogs "Cubanos de adentro y de abajo", después de la visita a Cuba de Obama en 2016 la represión ha aumentado y en lugar de "empoderamiento del pueblo" lo que se vive en la isla es "un capitalismo feroz".

Medios estatales cubanos apenas informaron sobre el posible anuncio de Washington, pero la información llegó mediante la televisión por satélite y en conversaciones con familiares en el extranjero.

Ante los rumores por el cambio de postura, un grupo de 40 empresas de turismo y asociaciones de viaje en Estados Unidos enviaron una carta al presidente Trump a fines de mayo en la que le piden que no revierta la normalización de las relaciones comerciales. Asimismo, correligionarios republicanos rechazaron la marcha atrás.

Agencias EFE y Reuters,

y Ámbito Financiero