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Expectativa en Wall St. por datos del PBI de EE.UU.
Ben Bernanke
A lo largo de la jornada, los índices que se movieron sin rumbo determinado fueron batidos por una ola de ventas que dejaron pérdidas del 0,22% en el Dow, del 0,26% para el S&P y del 0,13% en el NASDAQ.
Ayer, por primera vez en mucho tiempo, la rentabilidad de los bonos subió, lo que animó aún más a los inversores que llevan acumuladas importantes ganancias en septiembre. De todos modos, el oro siguió operando en alza como un reflejo de la mayor preocupación de los inversores hasta cerrar en un nuevo récord de 1.310 dólares. Los operadores destacaron que aunque la jornada de hoy fuera negativa, tendría que ocurrir algo extraordinario para anular el que, hasta ahora, es el mejor septiembre para el Dow desde 1939. Este escenario es más positivo aún si tiene en cuenta que este mes es tradicionalmente negativo en los mercados.
Los analistas aconsejan aguardar para hacer los próximos movimientos a conocer la última estimación del PBI del segundo trimestre que se difundirá hoy. Pero también tendrán en cuenta el inicio de la temporada de resultados del tercer trimestre la semana que viene, porque hay diversidad de opiniones entre quienes apuestan por la continuidad del rally de septiembre y los que vaticinan fuertes caídas. Otro hecho que contribuyó a potenciar el clima de incertidumbre fueron las importantes contradicciones en el seno de la Reserva Federal.
Ayer, la información negativa la aportó el presidente de la Fed de Mineapolis, Narayana Kocherlakota, quien aseguró que una nueva ronda de estímulos por parte de la Fed tendría un impacto pequeño en los mercados y en la economía, por lo que aquellos que se frotan las manos ante posibles nuevas medidas podrían acabar decepcionados. Además, Kocherlakota no dudó en emplear términos muy duros para hablar de los profundos problemas que aún tiene el mercado laboral. Su colega Charles Plosser, presidente de la Fed de Filadelfia, se mostró contrario a esa posible segunda ronda de estímulos porque «la política monetaria» no es el «elixir mágico». Ayer también se escuchó la opinión opuesta de Eric Rosengren, presidente de la Fed de Boston, que habló de una política «vigorosa, creativa, reflexiva y persistente», porque «Estados Unidos encara problemas económicos serios».
Para los inversores y analistas la palabra final la tendrá Ben Bernanke, ya que, como opina James Glassman del JP Morgan, «si Ben quiere hacerlo, lo hará», pues asegura que el presidente de la Fed dispone de apoyos para tomar la decisión que considere más conveniente.
Semanas atrás, Larry Summers, ex asesor de Obama, advirtió que el volumen con el que se está produciendo el rally de septiembre es, descontando lo que mueven las máquinas, el más bajo desde 1989: «Cuando el mercado sube mucho, pero con poco volumen y con unos fundamentales negativos, existe un alto riesgo de colapso real». El optimismo se está apoyando en unos descensos en las solicitudes semanales de desempleo que no son más que espejismos, agregaba y sentenciaba que «gigantes empresariales (como Yahoo, Verizon y Motorola) han anunciado nuevos despidos que empeorarán estas cifras».
Ayer se conoció el índice semanal de refinanciación de hipotecas, que cayó un 1,6% la semana pasada, según los últimos datos publicados por el MBA. Las mayores ganancias se han registrado en Productos recreativos (2,4%) y Equipos de petróleo (1,9%). Mientras que las principales pérdidas se vincularon con Electrónica de oficina (1,7%) y Hoteles (1,6%).
En cuanto al mercado de deuda, los bonos del Tesoro a 10 años cayeron y su rentabilidad se elevó al 2,499%. Por su parte, los Futuros (noviembre) barril de crudo subieron 1,60 dólar hasta 77,78. El dólar bajó hasta los 1,3628 frente al euro.

