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Experto sanciona a Cristina por “vanidad, lujo y machismo”
Bush, Castro y Obama, junto con otros líderes mundial, también fueron analizados por Gutiérrez-Rubí.
El gorro de Cristina de Kirchner
En su visita a Moscú del pasado 8 de diciembre, el presidente ruso le obsequió un impresionante gorro que él mismo colocó sobre su cabeza. La Presidente argentina se dejó, mostrando una gran ilusión, y la fotografía refleja varias realidades: vanidad, poder, lujo, exceso y un aroma de machismo flotando en el ambiente. Algunos asesores dicen que lo último que debe hacer un político es ponerse un sombrero. Depende. Aunque este gorro regalado le puede pasar factura.
Las Ray-Ban de Sarkozy
El año que acaba empezó con el publirreportaje de Sarkozy y Carla Bruni en Petra (Jordania). Las vacaciones de Año Nuevo fueron la presentación pública de la pareja y de su relación. Sarkozy lució un clásico modelo de gafas de la marca Ray-Ban, asociadas, por la sobreexplotación publicitaria y cinematográfica de hace ya unas décadas, a la imagen de galán exhibicionista. La obsesión por ofrecer una imagen juvenil (la diferencia de edad -y de estatura- entre ambos es notable) lo puede llevar a situaciones forzadas de lecturas no siempre positivas. El Photoshop no siempre estará ahí, disponible, para corregir el michelín (rollos abdominales) inadecuado.
La corbata azul de Obama
El azul es el color de los demócratas norteamericanos. El código simbólico más frecuente (rojo, progresistas; azul, conservadores), tan habitual en Europa, es al revés en los Estados Unidos. Durante la larga campaña de primarias y la elección presidencial, Obama ha apostado por un conjunto sobrio de referencias históricas (Robert Kennedy). Siempre camisas blancas, corbatas lisas de color azul, preferentemente, nudo Windsor y siempre que ha podido desembarazado de la chaqueta para arremangarse en actitud de trabajo, de proximidad, de vitalidad. Obama (y Michelle) conocen bien la importancia de la moda.
La camisa roja de Chávez
Aunque no es propiamente una prenda exclusiva del año 2008, sí que es la opción ya definitiva del presidente Chávez en la búsqueda de un liderazgo caudillista y popular. Las camisas rojas han estado más presentes que nunca en sus apariciones públicas y televisivas y en las grandes concentraciones de seguidores. Su color es una apuesta estética de resonancias revolucionarias. Ha perdido el referendo para modificar la Constitución, que le hubiera permitido cambiar 69 de sus 350 artículos y mantenerse en el poder de forma vitalicia. A pesar de ello, su marea roja sigue creciendo, uniformada.
Las chaquetas de Gaddafi
Muamar al-Gaddafi ganó protagonismo mundial con su impecable chaqueta blanca durante la visita de Nicolas Sarkozy, en su polémico viaje a Libia (posterior a la liberación de las enfermeras búlgaras en julio de 2007). Gaddafi mostraba un estampado único del perfil de Africa, como una gran marca o divisa a la altura del corazón. El diseño ganaba en visibilidad por el contraste: camisa negra bajo la chaqueta blanca, sus permanentes gafas oscuras y un pañuelo de color tierra que le cubría sólo el lado derecho, dejando muy evidente el dibujo compacto en negro. No es la primera vez que la silueta continental adorna sus complementos, especialmente sus camisas. Gaddafi es un superviviente nato y para ello no ha dudado en utilizar la reivindicación africana como parte de su estrategia para conservarse en el poder.
El chándal de Castro
Nunca antes el chándal (ropa deportiva) había tenido protagonismo alguno en la iconografía o en el simbolismo político. Ha sido un acierto, aunque sorprendente, porque aprisiona la figura de un anciano enfermo y casi agonizante a la del mito que no puede rendirse ni a la muerte. Hay algo de crueldad, pero también de eficacia. Ni bata de enfermo, ni guayabera de líder. La imagen, que no ha podido ocultar el progresivo deterioro físico del dirigente cubano, pretende enviar un mensaje de convalescencia «resistente», como de recuperación deportiva pero con ecos políticos. Raúl Castro reafirmaba su posición en Cuba al relanzar el Partido Comunista (PCC) y convocar el VI Congreso del Partido para este 2009. Es el nuevo líder de la Revolución que celebró sus «primeros» 50 años. Fidel Castro se retira de la primera línea política, pero sigue «en forma», preparado, dispuesto. Ese era el mensaje. Esa era, quizás, la única foto posible.
Los zapatos de Bush
Lamentablemente olvidaremos pronto el nombre del periodista chiita Muntazer al Zaidi. El impacto político y mediático del lanzamiento de sus zapatos será siempre asociado al «zapatazo» a Bush, aunque en el mundo árabe será recordado y admirado siempre. Hubo otros zapatazos en la historia política, como el del líder soviético Nikita Kruschev, en 1960, encima de la mesa, pero no tendrán la significación de éste. El mundo islámico otorga una gran significación al hecho de pisotear (banderas o retratos, por ejemplo, o lanzar zapatos). Es así como se hace frente al demonio. Hay algo de signo de los tiempos en la acción: el hombre más poderoso del planeta, el del escudo antimisiles, debe agacharse y protegerse tras un atril. No lo alcanzó, pero es igual. Mostró su vulnerabilidad.


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