23 de marzo 2009 - 00:00

Exquisito único show de Ute Lemper

La excelente cantante alemana une en una fina trama los códigos del cabaret francés y el alemán en un espectáculo en el que teatro y música están fuertemente unidos.
La excelente cantante alemana une en una fina trama los códigos del cabaret francés y el alemán en un espectáculo en el que teatro y música están fuertemente unidos.
«Ángeles sobre París y Berlín». Ute Lemper. Con W. V. Gierig (piano) (Templo de la Comunidad Amijai).

Desde su aparición en el escenario del Templo Amijai, Ute Lemper mostró su personalidad enigmática y seductora. Apenas asomar la cabeza, comenzó a cantar enmarcada por la luz de un seguidor que ya no la abandonaría por el resto de la noche. Si bien el programa de mano anunciaba que actuaría acompañada por el pianista Werner «Vana» Gierig en algunos pasajes y, en otros, por el guitarrista Mark Lambert, la cantante sólo tuvo como lucido partenaire al primero, ya que Lambert no apareció.
«Ángeles sobre París y Berlín» es un recital que la artista alemana viene presentando hace un tiempo y que une en una fina trama los códigos del cabaret francés y alemán. Deslizándose sobre el escenario con sutileza felina, su actuación tiene una estructura muy sólida donde el teatro y la música se unen fuertemente. Se sienta muy cerca del público y le habla íntimamente, dialoga, bromea, logrando transformar el templo en el rincón acotado del cabaret. Con todo ello, Lemper estructura su performance, más cerca del show que del recital y se muestra con la «souplesse» que le da su formación como bailarina (Maurice Béjart le creó el «solo» «La mort subite»).
La voz personal, firme y contundente, es siempre atractiva en su timbre, la extensión y en color, utilizando un fraseo decantando y absolutamente expresivo. Expresividad que comunica creando atmósferas misteriosas con el alargamiento de las notas musicales, de las palabras, de las canciones que comienza en alemán y termina en inglés, por ejemplo.
Algunos puntos altos de su recital fueron las canciones de «Cabaret», donde fue dirigida por el argentino Jerome Savary, o los ejemplos de su estilo casi único para el team Brecht/Weill, de «Sourabaya Jhonny», «Moritat von Mecky Messer» o «Youkali», la seducción de la chanson francesa («La vie en rose», de Monot en recuerdo de Edith Piaf), la calidez de «September song» (Weill/Gershwin) o de la «Lola» de su amado Friedrich Hollaender.
Como vino se fue del escenario, misteriosamente, repartiendo rosas y dejando al público completamente arrobado, como corresponde a una estrella de su nivel.

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