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Extraditan a EE.UU. al rey del tráfico ilegal de armas
Víctor But (derecha) fue escoltado ayer en un operativo cinematográfico al aeropuerto de Bangkok para su extradición a Estados Unidos.
Tres días antes de que expirara el plazo dado por el Tribunal de Apelaciones tailandés, el primer ministro del país, Abhisit Vejjajiva, anunció que el Gobierno daba luz verde a la extradición.
En apenas una hora, y en un operativo cinematográfico, But fue conducido desde los calabozos de una prisión al antiguo aeropuerto de Don Muang, a unos 30 kilómetros al norte de Bangkok, escoltado por agentes de Estados Unidos y acompañado por una caravana de vehículos 4x4 que sonaron sus sirenas y a los que se les abrió el tráfico hasta llegar a la pista, vigilada por francotiradores.
Allí se revisaron los documentos y, todavía esposado y con grilletes, fue subido a un avión charter con destino al país que ahora lo juzgará por varios delitos de terrorismo, entre ellos la venta de armamento a la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Después de un año y medio de litigio legal, la rapidez en la deportación sorprendió al abogado tailandés de But, Lak Nitivat, quien se quejó de que el Gobierno no notificara la extradición a la Embajada de Rusia ni a su cliente, quien tampoco pudo despedirse de su mujer. «Lo que ocurrió es totalmente escandaloso», afirmó el letrado.
Ala But, esposa del acusado, llegó demasiado tarde para despedirse de su marido en el aeropuerto, de donde se retiró llorando en compañía del abogado.
Por su parte, la misión diplomática estadounidense en Bangkok se limitó a indicar a través de un portavoz que su país acata «los fallos del sistema judicial tailandés».
El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa al «Mercader de la muerte» de haber vendido a las FARC misiles tierra-aire, fusiles de asalto AK-47, explosivos C-4 y minas antipersona.
También intentó, según el FBI (policía federal), adquirir una batería antiaérea y conspiró para asesinar a ciudadanos estadounidenses, delitos por los que puede ser condenado a cadena perpetua.
But siempre negó los cargos, mientras fuentes independientes afirman que también trabajó para los propios Estados Unidos cuando sus vetustos aviones Antonov e Ilyushin fueron contratados para enviar suministros a las tropas estadounidenses apostadas en Irak después de la invasión de 2003.
Denuncia
El traficante, nacido en Tayikistán pero ciudadano ruso, también denuncia que Washington no tiene pruebas en su contra y que su juzgamiento tiene motivaciones políticas, una tesis en la que siempre fue defendido por el Kremlin.
Moscú alega que Estados Unidos no tiene competencia para juzgar presuntos delitos cometidos fuera de su territorio por un ciudadano extranjero, mientras Washington sospecha que el Kremlin teme que But revele sus relaciones con el espionaje soviético.
Los servicios de inteligencia occidentales creen que este ex piloto y traductor políglota de 43 años empezó su carrera en la KGB, donde hizo los contactos que le permitieron hacer dinero con los arsenales militares de la Unión Soviética cuando ésta se desintegró a principios de los 90.
El «Mercader de la muerte» supuestamente encabezó a partir de entonces una de las mayores redes privadas de contrabando de armas de todo el mundo, que vendía desde fusiles y bazucas hasta carros de combate y helicópteros al conflicto que fuera en cualquier rincón del planeta.
Hizo negocios con algunos de los regímenes más sanguinarios de las últimas dos décadas en África, donde se convirtió en el
proveedor número uno de dictadores como
el liberiano Charles Taylor.
También ha sido relacionado con Al Qaeda y Osama bin Laden, quien al parecer pagaba los pedidos al contado.
La extradición pone fin a una larga batalla en los tribunales que arrancó en marzo de 2008, cuando el ruso fue detenido en un hotel de lujo de Bangkok por agentes estadounidenses que se hicieron pasar por compradores de armas.
Tailandia luego lo juzgó por apoyo al terrorismo, y su absolución allanó el camino para iniciar el proceso de entrega, que se prolongó durante un año medio por un sinfín de recursos pese a los esfuerzos de Estados Unidos por acelerar los trámites.
Agencias EFE, DPA, Reuters y AFP


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