- ámbito
- Edición Impresa
Extraordinario puzzle policial

En Boloña, la Inspectora Jefe Grazia Negro se enfrenta a un caso que la sorprende, y si bien sus jefes le piden que no se meta, ella decide hacer su propia investigación porque hay algo que huele a pescado podrido.
En la cocina de un departamento, en el tercer piso de un edificio de esa ciudad, apareció muerto un tal Arturo Magnifico, de profesión consignador, con la cabeza cubierta por una bolsa de plástico, el cuerpo húmedo, tres pecesitos rojos muertos a su lado, vestido por completo pero curiosamente sin un zapato. Al saber que el asesinado es oriundo de Vigata, Grazia Negro, dado que se enfrenta a un muro de oscurantismo administrativo policial, decide pedir ayuda al Comisario de Policía Salvo Montalbano. A partir de allí entre los dos investigadores comienzan a cruzar cartas, informes, actas, fotos, recetas de cocina, transcripciones, esquelas, y textos enviados en forma secreta. El lector a las dos cartas ingresa en ese magnífico puzzle como un tercer investigador, y pasa a divertirse con el humor sarcástico de Montalbano y los sagaces descubrimientos que realiza Grazia Negro, algo que lleva a que no paren de amenazarla, lo que a ella la carga de adrenalina, y más aún cuando el bueno de Montalbano comienza a ver la mano de los servicios secretos italianos detrás de todo.
Este extraordinario experimento narrativo, que hizo que los dos más importantes escritores italianos de novela negra se decidieran a escribir juntos un policial, surgió el día que un reportaje los unió en un estudio de televisión. Allí, el productor del programa les preguntó qué pasaría si sus dos investigadores se enfrentaban a tener que resolver juntos qué había pasado con ese cadáver que tenían frente a ellos. Andrea Camilleri recordó entonces la novela «Murder off Miami (A murder mistery)» de Dennis Wheatly, una obra de 1936 que narra la resolución de un caso mediante cartas, fotos, informes forenses, documentos policiales, y sostuvo que para él lo importante era la distancia entre los investigadores. Y que, de algún modo, la construcción del relato fuera como una partida de ajedrez, donde el lector desde afuera pudiera plantearse las posibles próximas jugadas. Por tanto ninguno de los dos escritores sabía qué pieza iba a mover el otro, qué era lo que iba a escribir hasta que lo recibiera por correo.
El amante de la literatura descubre en la lectura los guiños entre colegas, el uso ex profeso de recursos literarios poco usados habitualmente; la risa contenida al iluminar al pasar, como quien no quiere la cosa, lo más sórdido de la realidad italiana actual. Y, como se lo merecía esta feliz aventura de dos investigadores cómplices, de dos notables narradores, el crimen, o mejor la serie de crímenes y algún suicidio, se cierran en un dignamente antológico y vitriólico desenlace.
Andrea Camillieri tiene 88 años, es guionista , director de teatro y TV, y un día escribió una novela policial que fue un fracaso, pero cuando se reeditó pasó a ser parte de una saga de best sellers mundiales, y su personaje Salvo Montalbano es un héroe nacional en Italia.
Carlo Lucarelli tiene 53 años, es guionista, periodista, y sus policiales están protagonizados, según la serie, por el Comisario De Luca, el Inspector Collandro o la Inspectora Grazia Nero. Juega en el Osvaldo Soriano Football Club del Nacional Italiano de Escritores.
M.S.


Dejá tu comentario