El titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), Emilio Eyras, defendió las políticas aplicadas por el organismo que dirige -uno de los más criticados por el campo- y aseguró que aspira a reforzar y federalizar los controles oficiales. En la primera entrevista que ofrece desde que asumió, Eyras señaló al diario Página/12 que al ser la producción más rentable, la soja perjudica a sectores como la leche, la ganadería y los cereales, y que de algún modo esto explica el nivel de retenciones que hoy aplica el Estado sobre la oleaginosa. También acusó a la crisis internacional por el mal momento de la ganadería.
Emilio Eyras
La estrategia de la ONCCA es asegurar el abastecimiento interno; todo el resto de la producción es exportable. Es una política de Estado cubrir las necesidades de la población a precios acorde con el poder adquisitivo. Esta política no tiene por qué desincentivar la producción. Pueden hacerlo para acá y para el exterior.
Hay un sistema de redistribución general que tiene que ver con las retenciones agropecuarias y con una reasignación de recursos por parte del Estado. Si no existiesen ciertas políticas de control, quizá muchos precios, como por ejemplo el de la harina serían mucho más altos.
Lo que deprimió el precio de la carne es la crisis internacional. No tiene nada que ver el sistema. Lo que hacemos es garantizar el abastecimiento interno de un producto como la carne, pidiendo que los frigoríficos no exporten más del 35% de su stock. Pero el precio se cayó en el mundo.
La rentabilidad de la soja trae aparejada que sea mucho más tentadora la producción de la oleaginosa que otros granos. Una cosa que la gente no sabe es que la mayoría de los campos que se trabajan son arrendados y eso tiene un costo muy alto, que obliga a buscar un producto que tenga la mayor rentabilidad.
Recuerdo hace unos años atrás, cuando había medidas de otros gobiernos, los tamberos también se quejaban del precio de la leche que se les pagaba. Tiraban la leche a la vera de la ruta y no había estas políticas. El precio bajó a nivel internacional y, también, al igual que en otros casos, los chacareros prefieren trabajar soja. Por eso, cuando se reclama una baja en la retención de la oleaginosa, parece que nadie está analizando qué pasaría del otro lado. Cuanto mayor rentabilidad deje la soja, menor será la producción de leche y otros productos agropecuarios. Está bien que el productor busque el lucro, porque son empresarios. Pero yo creo que el Estado tiene que velar por los intereses del conjunto.
En los registros de exportación de carne, el circuito pasa primero por la Secretaría de Comercio Interior. Lo que hacemos en la ONCCA es el chequeo formal de que ese contribuyente no tenga deudas fiscales, esté en regla toda su situación ante el organismo, pague las matrículas y, si todo es normal, se aprueba y se libera el ROE.
Vamos en camino a seguir federalizando la ONCCA, queremos que esté en todo el país, porque así se beneficia el operador, que no tiene que viajar a Buenos Aires por un trámite. Y profundizar nuestro rol de control, que creo que es el más importante.
La soja condiciona todo el negocio. Australia y Canadá son países que tienen retenciones fuertes en lo que es su producción agrícola, e importantes entes de control. El tema de la soja es un problema que se generó en la mayor parte de los países productores, el control que hay para que no sea monocultivo.
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