- ámbito
- Edición Impresa
Fábrega y Capitanich desmienten una interna. Kicillof insiste en bajar tasas
Juan Carlos Fábrega y Jorge Capitanich
Igualmente fue Axel Kicillof el que afirmó ayer que la decisión de haber subido las tasas de interés entre el 22 y el 23 de enero (en las mismas jornadas en las que se devaluó el peso) fue "un error técnico que iremos solucionando". Lo hizo ante empresarios de los sectores de la industria automotriz y de la producción de motos, que ayer tuvieron un encuentro con el ministro, la titular de Industria Débora Giorgi y el secretario de Comercio, Augusto Costa, que llegaron hasta el Palacio de Hacienda para hablar de la crisis en ambos rubros.
Sin estridencias ni llegando a extremos de peleas personales, el ministro colocó así en blanco sobre negro las diferencias de criterio entre su propio equipo y la estrategia de Fábrega de frenar la corrida cambiaria de comienzos de año. Para Kicillof, nunca hubiera sido necesaria una suba de intereses, al menos no del nivel de más del 28% impulsado; como tampoco es causal de inflación la emisión monetaria actual. Su estrategia de comienzos de 2014 incluía también una devaluación más contenida que el 20% decidido entre el 22 y el 23 de enero, medida consensuada por Fábrega, Capitanich y Cristina de Kirchner. El ministro de Economía consideraba en esos momentos, visión que hoy ratifica, que la cuestión inflacionaria se debe a una puja redistributiva por la cantidad de pesos en el mercado, situación que puede manejarse con el mayor nivel de controles posible de costos y precios en los diferentes mercados.
La diferencia en las estrategias sobre cómo enfrentar el actual aumento del precio del dólar volvió a encender la diferencia de posiciones, con Capitanich y Fábrega defendiendo la posición restrictiva en cuanto a la política monetaria y el acompañamiento con devaluaciones mínimas que no alteren el clima cambiario en el sistema financiero, mirando fundamentalmente al humor de la clase media. Junto con el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, coinciden en que la flexibilización en la apertura del cepo con la posibilidad para el público de acceder en parte al ahorro en dólares es suficiente como para congelar la demanda de divisas. Kicillof pone el acento en la necesidad de escapar al clima de una economía recesiva como herramienta fundamental, y considera que el actual nivel de las tasas de interés atenta contra esa estrategia. Para el Palacio de Hacienda, la reducción de las tasas de interés debe ser la prioridad absoluta.
Hay un punto en el que tanto Cristina de Kirchner como Kicillof, Capitanich y Fábrega coinciden: la suba del "blue" de las últimas jornadas es fruto de ataques especulativos de operadores clásicos cambiarios que, con pesos y dólares en las manos, juegan a la suba y baja de la divisa para hacer diferencias históricas.


Dejá tu comentario