En el caso de Gucci, que pertenece al grupo francés del lujo Kering, la compañía participa, junto con otras marcas de su matriz, como Balenciaga, como demandante en una querella presentada contra Alibaba en un tribunal federal de Nueva York hace un año.
Las firmas del grupo Kering acusan a Alibaba de fomentar y lucrar a sabiendas con falsificaciones de sus productos que se comercializan en sus portales de comercio electrónico, aunque la compañía china rechazó esa responsabilidad.
El año pasado Alibaba tuvo semanas de tensión caon la Administración Estatal de Industria y Comercio de China (SAIC), que acusó a la compañía de permitir el comercio de numerosos productos falsos o de mala calidad, aunque la firma lo negó y dijo que le es imposible luchar contra el problema sin ayuda de las autoridades.
| Agencia Efe |


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