París - Con Emmanuel Macron como favorito para obtener la reelección y la ultraderechista Marine Le Pen en ascenso, los franceses acudirán el domingo a las urnas para elegir a su próximo presidente, aunque las encuestas aseguran que será necesario un balotaje, que se realizaría el 24 de este mes.
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Favorito para el domingo, Macron teme un segundo turno con Le Pen
Según el último barómetro OpinionWay-Kéa Partners, Macron se impondría con un 26% de los votos, aunque perdió dos puntos porcentuales con respecto a la medición anterior. Le Pen y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, en tanto, ganaron dos puntos, para pasar a 22% y a 17%, respectivamente.
En la segunda vuelta, la diferencia también se reduce: el centrista, de 44 años, se impondría ante la ultraderechista, de 53 años, por 6 puntos. Sin embargo, otra encuesta, de Ifop-Fiducial, publicada también ayer, acorta esa brecha a solo 4 puntos, cerca del margen de error.
Apelación
“Si el pueblo vota, el pueblo gana”. Con ese eslogan Le Pen buscó ayer anclar su progresión en los sondeos.
“En la elección presidencial no hay abstención posible. ¡Recuperen el control!”, urgió Le Pen a sus simpatizantes durante un gran mitin en Perpiñán (sur), la ciudad más grande gobernada por su partido, la Agrupación Nacional (RN).
“Viendo la dinámica de Marine Le Pen, habrá que poner el turbo en la segunda vuelta”, reconoció un asesor de campaña de Macron. Ahora el objetivo del oficialismo pasa por “evitar que quede por delante en la primera vuelta”, abundó otro de sus allegados. Ambos ya se disputaron en 2017 las llaves del Elíseo, que consiguió el centrista con un 66,1% de votos. Pero, según las encuestas, la tendencia podría invertirse ahora, en una Francia poscovid y en plena guerra en Ucrania.
La gestión de la pandemia y su implicación para mediar entre Moscú y Kiev refuerza el aura presidencial de Macron, mientras que Le Pen se ve impulsada por su campaña centrada en la principal inquietud de los franceses: la inflación y la pérdida de poder adquisitivo. En esa línea, la ultraderechista busca atacar la política hacia las clases populares del liberal, presentándolo como “el presidente de los ricos”, mientras que el mandatario ataca la “complacencia” de Le Pen con el presidente ruso, Vladímir Putin.
“Cambió, es más humana, está preparada”, dijo durante el mitin Brent van Pelt, un agente inmobiliario de 23 años, que destaca su apuesta por el poder adquisitivo: “Utilizo el auto todos los días. Llenar el depósito pasó de 80 a 100 euros (de 87 a 109 dólares)”.
Para Monique Galy, en cambio, “Marine Le Pen esconde bien su juego, es aun más peligrosa”. Sentada en la terraza de un café, esta profesora jubilada confesó su “vergüenza” de vivir en una ciudad donde su alcalde busca acoger refugiados ucranianos, pero no sirios.


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