23 de junio 2015 - 00:00

Feroz crítica de Lula al PT: “¿Queremos salvar el pellejo o el proyecto?”

Luiz Inácio Lula da Silva compartió ayer con Felipe González el protagonismo durante un seminario en San Pablo, en el que habló con inusual crudeza de la actualidad del Partido de los Trabajadores.
Luiz Inácio Lula da Silva compartió ayer con Felipe González el protagonismo durante un seminario en San Pablo, en el que habló con inusual crudeza de la actualidad del Partido de los Trabajadores.
 San Pablo - En la mira de la Justicia por posibles delitos de tráfico de influencias y por primera vez en baja en sus índices de popularidad, lo que pone en peligro su proyecto de retorno al poder en 2018, Luiz Inácio Lula da Silva lanzó ayer una feroz crítica a su Partido de los Trabajadores, al que reprochó haberse centrado más en disputar cargos que en mantener en alto la vocación de transformar Brasil.

"El PT perdió la utopía", dijo ayer el expresidente durante un seminario en San Pablo. "Tenemos que definir si queremos salvar el pellejo, los cargos o nuestro proyecto", azuzó a sus correligionarios.

"No sé si es un defecto nuestro o si es del Gobierno: el PT perdió la utopía", aseguró Lula da Silva con respecto al Partido de los Trabajadores, a cuya fundación contribuyó en la década de 1980.

"El PT necesita construir una nueva utopía, necesita urgentemente que la juventud vuelva a tomarlo en cuenta. El PT está viejo. Yo, que soy una figura prominente del PT, ya tengo 69 años y ya estoy diciendo las mismas cosas que decía en 1980. Pienso si no es la hora de hacer una revolución en este partido, una revolución interna, poner gente nueva, más osada, con más coraje", dijo el exmandatario en la conferencia "Nuevos desafíos de la democracia", en San Pablo, organizada por el Instituto Lula y las fundaciones Friedrich Ebert y Perseu Abramo, y a la que concurrió también el expresidente socialista del Gobierno español Felipe González.

El PT atraviesa una severa crisis debido a la investigación de un vasto esquema de corrupción en la empresa Petrobras, que habría supuesto el desvío de unos 2.000 millones de dólares en concepto de sobreprecios en diversas obras. Ese dinero, gestionado a través de arreglos espurios de licitaciones con las principales constructoras del país, terminó en forma de coimas en las cuentas de varios partidos y políticos de la base aliada oficialista en los últimos años, aseguran los investigadores.

Si bien las denuncias afectan especialmente al Gobierno de Dilma Rousseff, en los últimos días alcanzaron al propio Lula da Silva, a quien se acusa de haber actuado tras su salida del poder en 2010 como virtual lobbyista de grandes constructoras en el exterior.

Esas sospechas tomaron cuerpo tras la detención del presidente de Odebrecht, Marcelo Odebrecht, y del titular de Andrade Gutiérrez, Otavio Marques de Azevedo, quienes, según la Policía Federal, comandaban el llamado "club de las contratistas".

La constructora Odebrecht criticó duramente ayer la detención de su presidente y de otros directores y exdirectores y expresó en un comunicado su "indignación" por lo que considera una "afrenta a los principios más básicos del estado de derecho".

"En 1980, el Partido de los Trabajadores era como Podemos" en la actualidad, declaró ayer Lula en referencia al recién creado partido español que se convirtió en referente del movimiento de los indignados. Contrastó de ese modo la actualidad del PT, al que considera anquilosado.

"Creo que el PT perdió un poco la utopía. Recuerdo que creíamos en los sueños, que la gente lloraba cuando hablábamos, tal era la creencia. Hoy tenemos que construir eso porque solamente estamos pensando en los cargos, sólo pensamos en el empleo, sólo pensamos en ser elegidos y nadie más trabaja de gracia", señaló.

Los dardos de Lula da Silva no se dirigieron sólo al PT, sino que alcanzaron a la prensa, a la que acusa de haber montado una campaña contra el partido, contra el Gobierno de Rousseff y contra él mismo.

"Aquí en Brasil nos quejamos mucho de los medios. La oposición aquí es la prensa; en algunos diarios hacen oposición editorial. En vez de pelear contra eso tenemos que aprender a usar mejor internet, las redes sociales", dijo.

Según el exmandatario, nunca antes en la historia de Brasil el pueblo ejerció tanto la democracia y participó tanto en las decisiones como cuando el PT llegó al Gobierno".

En relación con una ley de medios desmonopolizadora como la que adoptó la Argentina, pero que sigue siendo un reclamo sin concreción en su país, explicó que "Brasil está desfasado. La regulación es de 1962, la época en la que llamar de Río Grande do Sul a Brasilia (...) llevaba seis horas. Ni había fax. Y en la era de la TV digital todavía hay nueve familias controlan toda la comunicación del país", disparó.

Agencias Brasil247, DPA y EFE, y Ámbito Financiero

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