La salida de Ricardo Jaime, como siempre sucede, deja víctimas y vencedores. Entre las primeras, las más notables son dos grupos empresarios, muy ligados al ahora ex secretario de Transporte:
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el Grupo Plaza, que conduce Claudio Cirigliano con su hermano Mario, cuya cercanía con Jaime llegó al punto de que el renunciado funcionario habría llegado a utilizar el avión privado del empresario. De todas maneras, mantienen relación con su sucesor, Juan Pablo Schiavi.
el grupo francés Alstom, que todavía se postula para el faraónico proyecto del tren bala, que tenía a Jaime como principal impulsor.
También podría incluirse en este sector a los socios locales del grupo francés, o sea, la constructora IECSA, que el empresario Angelo Calcaterra le compró a su tío Franco Macri.
Finalmente, no es difícil imaginar que se producirá una revisión del contrato de compra de veinte aviones Embraer para Aerolíneas Argentinas, por un monto total de casi u$s 600 millones. Si bien el convenio se firmó, el acto podría haber sido uno más de los anuncios electoralistas del matrimonio presidencial, sólo que en este caso (a diferencia de las meras enunciaciones y promesas) habrá que dar marcha atrás a un acuerdo suscripto con un Gobierno extranjero: la operación está atada a un crédito del oficial BNDES, cuya obtención se autoatribuyó Jaime.
La gran pregunta entonces es qué pasará con Aerolíneas Argentinas/Austral: es un hecho que la salida del grupo español Marsans fue motorizada por Jaime. En el interior de la compañía existirían dos grupos: uno, fiel al renunciante, encabezado por el abogado Héctor García Cuerva; otro, por el ex Aeropuertos Argentina 2000 Juan de Dios Cincunegui, que es además asesor de Alessandra «Lali» Minnicelli -la esposa de Julio De Vido- en una fundación para combatir la desnutrición infantil. Entre ellos sobrevuela el presidente de la aérea, Julio Alak, cuya permanencia dependerá de la voluntad del sucesor de Jaime que, sin dudas, saldrá de las cercanías del ministro de Planificación.
Cabe recordar, además, que Jaime deja en la bandeja de los temas pendientes la audiencia pública para aprobar el inicio de las operaciones de las aéreas Air Pampas (del ex dueño de Aerolíneas Antonio Mata), LEAL (del grupo salteño encabezado por Marcos Levi, operador de transporte terrestre) y de una tercera con base en Misiones, de la familia Goroteski, también empresarios de ómnibus de larga distancia.
Las aprobaciones, según fuentes cercanas a uno de estos grupos, se demoraron porque Jaime habría «sugerido» que alguno de los interesados en comenzar a operar comprara las rutas de Safe Flight, una especie de sucesora de la fantasma
LAFSA -creada para seguir pagándole los salarios a parte de los despedidos por el cierre de Southern Winds-, cuya propiedad era justamente del grupo Cirigliano. Entre el encono personal contra Mata que comparten Néstor Kirchner y Jaime, y la negativa a comprar Safe Flight, esa audiencia pública acumula una demora de dos años.
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