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Festejos por alza de economía; alerta por reclamos salariales
Carlos Tomada
El dato fue conversado ayer entre Héctor Méndez, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y sus pares Carlos de la Vega (Cámara Argentina de Comercio -CAC-), Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio), Carlos Enrique Wagner (Cámara Argentina de la Construcción) y Jorge Brito (ADEBA), durante el almuerzo que se realizó ayer en la sede de la CAC.
La participación de Nicholson y Basso confirma que era intención oficial sumar a empresarios y sindicalistas a sus negociaciones económicas internacionales; el frente gremial estará representado por su pope máximo, el camionero Hugo Moyano.
El almuerzo de ayer fue para retomar las reuniones del denominado Grupo de los Siete, que tiene como miembros también a la CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) y a la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Sin embargo, las entidades del campo se abrieron de ese agrupamiento empresarial desde el conflicto por las retenciones y la Resolución 125, ocasión en la que sintieron que no había recibido todo el apoyo por parte de sus colegas de los sectores industrial y de servicios. Otra de las razones por las que CRA y La Rural no concurren a estos encuentros es porque sobre todo Hugo Biolcati, titular de la SRA, no quiere romper el frente que conforma la Mesa de Enlace; los otros miembros (Coninagro y la Federación Agraria) no pertenecen al G-7, pero los otros cinco prometen recibirlos con los brazos abiertos y rebautizar el agrupamiento como «G-9».
Temas centrales
Los dos temas centrales de la comida (salmón con ensalada, lomo con champiñones, torta de manzana con helado; champán) fueron: la marcha de la economía y los reclamos salariales. Hubo coincidencia en que la economía anda mejor que la política, lo que no siempre sucede. Cada presidente repasó qué estaba sucediendo en su sector, y no hubo quejas.
Brito y Gabbi también pintaron un panorama favorable para el sector financiero, y explicaron el canje de la deuda con lujo de detalles. El titular de la Bolsa calificó el porcentaje de aceptación obtenido (66%) de «muy positivo».
El humor cambió, sin embargo, cuando se pasó al tema salarial. De la Vega recordó que el gremio de los mercantiles había obtenido un aumento cercano al 30% (si se le suman al incremento formal los montos no remunerativos, los extras por antigüedad y por horarios no hábiles, etc.), y aseguró que muchos de sus afiliados tendrán dificultades para hacer frente a semejante suba en sus costos salariales. «Para nosotros, los sueldos representan un promedio del 30% respecto de los costos totales; el aumento concedido será difícil de afrontar, sobre todo a las pymes del interior», dijo De la Vega.
Los otros cuatro dirigentes le preguntaron a Méndez sobre el contenido de su charla privada en Ginebra con el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el empresario plástico dijo que la conversación había girado en torno a los reclamos salariales pero también a la permisividad que había mostrado la cartera laboral en conflictos como el de la alimentación. Se sabe que Méndez es -de los cinco- quien tiene mejor llegada con Tomada, pero el industrial les dijo que eso no implicaba ventaja alguna al momento de negociar.
Los cinco coincidieron en que la ola de reclamos salariales «destemplados» (como los calificó uno de ellos) había amainado a caballo de que los datos de la inflación calculada por los privados también se habían morigerado. «Pero igual hay que estar atentos, porque todavía no pasó lo peor y los reclamos podrían volver», dijo uno de ellos.
Antes de despedirse, Méndez les contó a sus pares que está en plena negociación con la empresa israelí Arad para instalar en la Argentina una fábrica de medidores de agua. El negocio se habría gestado durante la visita que hizo la cúpula de la UIA al Estado judío hace un par de meses.
Hubo acuerdo también en realizar estos almuerzos cada quince días y en sede rotativa (el próximo será en la Bolsa). Para entonces, se comprometieron a tratar una vez más de sumar a la gente de las entidades del campo. Una declaración de buenas intenciones que no parece que vaya a llegar a buen puerto.


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