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Festival de dólares es la peor estafa Ponzi desde Madoff

China se contradice al hablar del asunto. Un día, un alto funcionario declara que China quiere una alternativa al dólar. Al siguiente, alguien como el viceministro de Relaciones Exteriores, He Yafei, señala a los periodistas: «Esperamos que, en su calidad de moneda principal de reserva, el dólar de Estados Unidos siga estable» y que no «no le consta» que China haya propuesto incluir el asunto en el temario de la conferencia del G-8.
Las otras naciones BRIC (Brasil, Rusia y la India) también alzaron señales de alarma en relación con la estabilidad del dólar. Unas más que otras, claro está, más sus inquietudes han sido difundidas ampliamente por la prensa.
Reemplazar el dólar está bien como meta a largo plazo. Hacerlo durante una crisis del sistema financiero mundial, cuya ancla es el dólar, es mala idea. No es ninguna sorpresa que a las autoridades de Washington les preocupe que se tomen medidas súbitas contra la moneda. No parece ninguna coincidencia que mientras el director gerente Dominique Strauss-Kahn ha dicho que el yuan está «considerablemente subvaluado», el FMI haya moderado las críticas sobre la desconexión entre dicha moneda y los fundamentos económicos de China. Esto elimina un obstáculo entre China y el FMI, al tiempo que la segunda mayor economía de Asia pide un papel más importante en la entidad prestamista y el Fondo trata de que China contribuya más.
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¿Podría ser la condición que China evite socavar el papel internacional del dólar? Es posible. Aun así, Obama y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, no deberían suponer que seguirán contando con el respaldo de Asia. No si la Reserva Federal sigue manteniendo las tasas de interés cerca de cero y una oleada tras otra de deuda inunda unos mercados inseguros. Los rumores de que Estados Unidos podría perder su calificación crediticia de AAA complicaron aún más la situación.
Es cierto, Asia tiene algo de la culpa en esto. Durante los diez últimos años, la región fue escenario de una carrera armamentista de monedas de reserva. Mientras el claro vencedor en esta pugna monetaria es China, economías como Taiwán y Corea del Sur tienen en sus arcas más dólares de los que les gustaría tener.
Esto se convirtió en el mayor esquema de Ponzi del mundo, de verdad. El dólar no se ha desplomado porque los países que invirtieron en él lo están apuntalando y aumentando sus carteras de la moneda estadounidense. Después de todo, la magnitud de las reservas de cambio extranjero del Asia significa que el continente no puede deshacerse del dólar sin hacer daño a sus economías. Asia debería, en efecto, estar tramando cómo reducir sus carteras de dólares. Sería mejor usar esos billones de dólares en Asia para financiar mejores carreteras, puentes, aeropuertos y redes de alto voltaje, así como una mejor enseñanza y servicios médicos.
Hasta entonces, Estados Unidos debería asegurarles a los asiáticos que no padecerán enormes pérdidas con sus carteras de dólares. Puede empezar a hacerlo difundiendo una estrategia creíble para poner fin a los enormes programas de estímulo actuales. La Casa Blanca también necesita asegurar que no planea devaluar el dólar para aumentar sus exportaciones. Asia tiene que tomar una decisión de u$s 4,5 billones, y toca a Estados Unidos ayudar a la región a tomar la decisión correcta. Dar el dinero de Asia por sentado sería algo desastroso.
Agencia Bloomberg


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