En otro escenario hubiéramos dicho que la jornada de ayer (con el Dow avanzando el 0,05%, a 11.169,46 puntos, el S&P 500 sin cambios y el Russell 2000 cediendo el 0,14, el NASDAQ exhibió la única suba razonable [0,26%]) fue neutra. Pero para hacer esto deberíamos omitir el trasfondo en que se dieron las cosas. En primer lugar, y a diferencia de lo que ha sido una constante a lo largo de toda esta temporada de balances (los estados contables con sorpresas positivas superaron a los otros en una proporción de tres a uno), tuvimos un número importante de firmas cuyos resultados desilusionaron a los inversores: U.S. Steel, Bristol-Myers Squibb, DuPont, etc. (Ford estuvo entre las que sorprendieron positivamente, Netfix entre las que parece serán adquiridas pronto e IBM anunció que recompra acciones por u$s 10.000 millones). A esto podemos sumar que en 15 de los 20 principales centros urbanos del país el valor de las viviendas volvió a caer durante agosto e irónicamente la mejora en la confianza de los consumidores no fue lo suficientemente robusta como para convencer de que la próxima temporada navideña será pródiga para los comerciantes. No menos importante fue el 0,7% que subió el dólar frente a las principales monedas (en realidad deberíamos decir rebotó ya que la mayoría de los commodities -una excepción fueron los metales preciosos- terminó en suba), lo que normalmente se traduce en una merma de las exportadoras y las empresas más vinculadas a las materias primas. Por último, tenemos las elecciones legislativas, que deberían estar generando un wait and see, según lo que es tradicional y sin embargo ni volúmenes ni precios parecen estar acusando recibo. Un comentario especial merece lo ocurrido ayer con el costo del dinero. Mientras la tasa de los treasuries a 10 años trepó al 2,636% -el máximo desde mediados de septiembre-, las Letras a dos años que colocó por la mañana el Tesoro oblaron un mínimo histórico en el 0,4% anual.
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