A pesar de que todavía se cumplían los períodos lógicos de definición, la FIFA comunicó ayer oficialmente lo que fue primicia de Ámbito Financiero en la edición del martes 20 de julio: el estadio de Rosario Central fue habilitado para albergar el partido por eliminatorias mundialistas entre Argentina y Brasil que se disputará el próximo 5 de setiembre. ¿Entonces se jugará por primera vez un partido clasificatorio a un Mundial fuera de Buenos Aires? No, sólo fue habilitado, como una alternativa de escenario al Monumental de Núñez; la definición se conocerá el próximo mes de agosto, cuando cuerpo técnico y jugadores decidan dónde prefieren recibir al puntero de la clasificación a Sudáfrica 2010.
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Moscú terminará siendo probablemente el punto de reunión para determinar si se jugará en el Gigante de Arroyito o en River; es que en la capital rusa se jugará el próximo compromiso amistoso de la Selección nacional ante el combinado local el 12 de agosto y será el primer encuentro de Diego Maradona con los jugadores, que en varios casos ya alzaron la voz mostrando su satisfacción por el cambio de estadio.
«Me parece un estadio espectacular y jugar ahí el partido con Brasil podría venirnos muy bien»; las palabras de Javier Zanetti desde Estados Unidos, de pretemporada con Inter por TyC Sports, coinciden con las de, por ejemplo, Messi, Heinze y Mascherano, pesos pesados en la interna del plantel y rosarinos por naturaleza o por haber jugado en la ciudad en su carrera. La condición que puso FIFA para que el estadio rosarino quede a punto es realizar la refacción de los vestuarios, del sector VIP y del palco de periodistas, sobre todo para ampliar la capacidad de un partido de primer nivel internacional que tendrá medios de los cinco continentes seguramente. Si bien no hay una decisión, desde la dirigencia de River ya mostraron malestar. «Desperdiciar un estadio como el de River es asombroso», dijo el vicepresidente millonario Mario Israel.
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