3 de mayo 2016 - 00:00

Filtración revela fuertes presiones de EE.UU. a la UE por el libre comercio

La ONG instaló un puesto en Berlín para que los ciudadanos puedan leer el borrador del acuerdo, mantenido hasta ahora en absoluto secreto.
La ONG instaló un puesto en Berlín para que los ciudadanos puedan leer el borrador del acuerdo, mantenido hasta ahora en absoluto secreto.
 Berlín, Bruselas y Washington - Greenpeace publicó ayer 240 páginas de documentos secretos del comité negociador del tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (TTIP, por sus siglas en inglés) y denunció que el acuerdo pondría los intereses corporativos por encima de los sanitarios y medioambientales, una publicación que Bruselas y Washington calificaron como "engañosa" y "tormenta en un vaso de agua".

"Lo hacemos para ofrecer transparencia en unas negociaciones sin transparencia", afirmó Stefan Krug, director de la representación política de Greenpeace Alemania, en la conferencia de Internet re:publica en Berlín, en la que la ONG analizó los documentos. "Es increíble que unas negociaciones que afectarán a millones de personas se mantengan en secreto", aseguró sobre unos documentos de los que se desprende que el Gobierno estadounidense está presionando a Europa por el TTIP más de lo que se creía. "Necesitamos un debate público y por eso hemos publicado los documentos", declaró.

En concreto, los textos engloban 248 páginas, que constituyen la mitad del borrador del acuerdo a fecha de abril, antes del inicio de la última ronda celebrada en Nueva York entre el 25 y el 29 de abril.

Greenpeace analizó su autenticidad de forma conjunta con la red de investigación alemana compuesta por NDR, WDR y el diario Süddeutsche Zeitung y fueron reescritos sin modificar el contenido para proteger a la fuente.

Junto con el principio preventivo, la ONG mostró su preocupación especialmente en torno a otros tres aspectos relativos a la protección del medio ambiente y los consumidores.

En primer lugar, por el abandono de protecciones medioambientales recogidas en la regla de Excepciones Generales en los años 70 en el acuerdo GATT de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y que permite a los países que regulen su comercio para proteger la salud o la vida humana, animal y vegetal o para la conservación de recursos naturales. En segundo lugar, se complica la protección del medio ambiente ante la falta de referencia alguna a este aspecto y por último, se abre la puerta a un mayor poder de las corporaciones ya que el sector empresarial tiene oportunidades para participar en la toma de decisiones.

La opacidad con la que se han llevado las negociaciones hasta ahora llevó a Jürgen Knirsch, experto en comercio de Greenpeace, a reclamar un nuevo inicio. "No se puede salvar ya este acuerdo", dijo durante la conferencia en Berlín.

"Lo mejor que puede hacer esta comisión es decir: 'Perdón. Cometimos un error. No lo hemos informado desde el principio, ni involucrado de manera suficiente a los órganos democráticos'", dijo. "El lugar correcto para este acuerdo es la basura", agregó.

Knirsch resaltó también que aunque en los documentos no se encuentre explícitamente el polémico "pollo clorado", sí se hallan "propuestas de los estadounidenses sobre cómo debe regularse en un futuro". En la UE existe un veto a la importación de carne de pollo estadounidense debido a las sustancias químicas empleadas para su desinfección.

En su opinión, uno de los puntos más preocupantes es que corre peligro el principio preventivo vigente hasta ahora en Europa por el que sólo se permiten productos que se pueda demostrar que no son dañinos para las personas ni para el medio ambiente. Este principio podría ser reemplazado por el de riesgo, vigente en Estados Unidos.

De esta forma, podrían cultivarse y ser consumidos en Europa plantas y alimentos modificados genéticamente muy controvertidos y no autorizados en muchos países mientras no se demuestre que son perjudiciales.

La publicación de los documentos, que podrán consultarse también en un punto de información habilitado ante la Puerta de Brandenburgo por Greenpeace, obligó a la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, a insistir en que la UE no acordará una reducción de la protección al consumidor, al medio ambiente y de los estándares de seguridad alimentarios durante las negociaciones del TTIP.

"Las interpretaciones que se hacen de estos documentos parecen ser, en el mejor de los casos, engañosas, y en el peor, totalmente erróneas", declaró un portavoz de la Representación estadounidense de Comercio Exterior (USTR), quien lleva a cabo las negociaciones con la Comisión Europea.

Según Malström, los documentos publicados "reflejan la posición negociadora de cada parte" y pueden existir "distintos puntos de vista", pero sin que esto signifique que la otra parte se rinda a las demandas de la otra, afirmó en su blog.

Junto con la comisaria europea, la canciller alemana, Angela Merkel, volvió a mostrar su respaldo al TTIP. "Creemos que es muy importante un cierre rápido de un ambicioso acuerdo", afirmó el portavoz del Gobierno alemán, Steffan Seibert. "Ésta es la opinión unánime de todo el Gobierno", agregó.

Agencias DPA, AFP, Reuters y EFE

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