Se va sin tener siquiera 50 años -los cumplirá en octubre, en los mismos días en los cuales la mujer llamada a sucederlo, Theresa May, festejará su 60 aniversario-, con su mujer Samantha y sus tres hijos.
Entre los colegas de Gobierno y entre los diputados del Partido Conservador, ayer fue todo un coro de tributos y de cumplidos, alternados con homenajes a la entrante May, comprometida en indicar nombres de la "futura compañía" en espera de recibir la entrega de llaves de casa hoy por la noche, después del obligado paso por el Palacio de la Reina.
Pero Owen Jones, comentarista del diario The Guardian, vio otro Cameron y consideró su cargo como "el más desastroso desde los tiempos de Neville Chamberlain", primer ministro del Reino Unido desde 1937 a 1940, impulsor entonces de una política de apaciguamiento con la que se intentó evitar una guerra, aunque cediendo a las pretensiones del dictador Adolf Hitler.
Un juicio muy duro que otros no comparten. Pero que tiene el mérito de concentrarse sobre su verdadera herencia histórica: aquella frente a la cual se desvanece la renovación de la clase política "tory", la recuperación económica -con el precio de recortes y de desigualdad-, el relanzamiento de la ocupación -aunque precaria- y cualquier otro mérito que se quiera atribuir en el terreno de la administración ordinaria.
Lo que resta ahora pasará por las manos de May, durante seis años su ministra del Interior y severa guardiana de una línea dura sobre la inmigración.
Tiene casi la misma edad que la canciller alemana, Angela Merkel, con quien comparte ser la hija de un clérigo y quien ayer le hizo saber que las negociaciones para encontrar un nueva convivencia con la UE serán cuesta arriba.
"Quien quiera tener acceso al mercado único debe aceptar a cambio todas las libertades fundamentales, incluida la libertad de movimiento de las personas", confirmó desde Berlín, casi intimándola, al unísono con Bruselas, para que aclare la estrategia británica.
Antes de responder, la heredera de Margaret Thatcher deberá de todos modos completar su equipo.
Se anuncian cambios de puestos entre diferentes miembros del gabinete de Cameron, pero también algunas novedades a partir del rol de ministro para el "brexit", llamado a dar curso a la promesa de May de querer hacer de la salida de la UE un "éxito". Para eso podría ser "desempolvado" -con la figura de secretario de Estado- Liam Fox, otrora ministro de Defensa y euroescéptico de hierro.
En tanto, la libra esterlina tuvo un descanso y subió, igual que el índice FTSE de la Bolsa de Londres. El ascenso de May no aparece como un riesgo para los mercados, en búsqueda desesperada de certezas sobre un fondo de advertencias del Fondo Monetario Internacional. Cameron, también en la City, ya es el pasado.
| Agencia ANSA |


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