22 de abril 2010 - 00:00

Fin a show del cheque: Diputados lo aprueba, Cristina veta la ley

Copia de la carta que Julio Cobos le envió ayer a Eduardo Fellner. Allí le devolvió la ley del cheque recordándole que sólo los recintos pueden decidir cómo se vota.
Copia de la carta que Julio Cobos le envió ayer a Eduardo Fellner. Allí le devolvió la ley del cheque recordándole que sólo los recintos pueden decidir cómo se vota.
El destino de la ley que modifica la distribución del impuesto al cheque, girando más fondos a provincias, quedó ayer sellado. Eduardo Fellner le pedirá al recinto de Diputados, si hay sesión la semana próxima, que decida si acepta o no la votación del Senado que aprobó ese proyecto con mayoría simple, cuando el kirchnerismo sostiene que debió hacerlo con la mayoría calificada de 37 senadores. Lo hizo después que Julio Cobos le devolvió el expediente ratificando la sanción del Senado, en un ida y vuelta que tiene pocos antecedentes. Sin duda, la oposición ganará ese debate en Diputados y avanzará con la nueva ley del cheque. De ahí que desde la Casa Rosada ya se decidió que el único camino por seguir es un veto presidencial.

Así, Cristina de Kirchner iniciará el complicado camino de pagar el costo político de vetar normas, mecanismo que aplicará también en la futura reforma del Consejo de la Magistratura y en los cambios al régimen de control de los decretos de necesidad y urgencia que ayer avanzaron en Diputados.

El comienzo de la era del veto ya atemoriza a los propios kirchneristas. Se preguntan en el bloque que preside Agustín Rossi hasta dónde el recinto aguantará la disciplina de bajar a debatir leyes que de antemano ya saben que serán vetadas.

Más cuando la orden fue terminante: «Con la oposición no se acuerda en ningún tema. Lo que se escape va al veto».

El Gobierno no parece aún entender que en estos procesos raramente alguno de los bandos gane. Ni siquiera cuando la imagen que muestra hoy el Congreso ya es desoladora: tenga razón uno u otro grupo, opositores u oficialistas, Julio Cobos o Eduardo Fellner (el primero quizás pagando por decisiones de otros, ya que fue el recinto del Senado el que aceptó aprobar el cheque por mayoría simple), la sensación reinante es que no hay ley que se vote bien. Aunque esta afirmación al final de cada historia se relativice, la judicialización de las prácticas parlamentarias ha obrado como un veneno letal para terminar de paralizar la actividad legislativa. Los vetos, en ese caso, serán el disparador que puede desencadenar otra crisis institucional peor que la vivida durante el verano.

Así, la ley del cheque ha servido hasta ahora como un laboratorio para investigar lo que se viene en materia de sanción de leyes y pujas del Gobierno con la oposición.

Ayer por la mañana, como se había anticipado, Fellner le devolvió a Cobos el proyecto votado en el Senado, que el vicepresidente le había comunicado el viernes pasado.

El jefe de Diputados, metido en una situación cada día más incómoda entre las presiones de la Casa Rosada y las de la oposición, que prometió respaldarlo pero bajo amenaza de que no violara la Constitución, como le comunicó Elisa Carrió, envió al mismo tiempo una carta a cada presidente de bloque notificando su rechazo a lo votado en el Senado.

Otra misiva partió hacia las oficinas de Cobos justificando la decisión de devolver la sanción con una larga argumentación que incluyó un análisis constitucional de la cuestión y los antecedentes de casos que Fellner interpretó como similares.

Pero con una consideración que dejó claras, desde el principio, sus intenciones: de insistir Cobos con la ratificación de lo votado en el Senado, él procedería a someter al recinto de Diputados la decisión sobre aceptar o no la aprobación del impuesto al cheque por mayoría simple. Como se dijo, Fellner y el kirchnerismo sabían que esa opción implica una derrota para el oficialismo.

La respuesta de Cobos, en representación del Senado, llegó por la tarde. Fellner recibió otra carta del vicepresidente devolviéndole otra vez el proyecto y ratificando los argumentos que apoyan la sanción que esa Cámara hizo la semana pasada.

Cobos le recordó que el viernes pasado Miguel Pichetto había solicitado que la votación del cheque fuera considerada por la negativa al no haber logrado «la mayoría absoluta que requiere el inciso 3º del artículo 75 de la Constitución nacional y que, por lo tanto, el referido proyecto no quedó aprobado». Y que su respuesta a Pichetto había sido rechazar esa pretensión.

En la argumentación se repasaron también los antecedentes alegados por Fellner, en especial el caso de la votación del Fondo de Incentivo Docente, que fue rechazada en Diputados por Alberto Pierri, cuando Carlos Ruckauf presidía el Senado. En ese caso, la bala de plata de Cobos fue una interpretación que hizo la Comisión de Asuntos Constitucionales, controlada entonces por Jorge Yoma, ratificando la sanción original de los senadores, que sirvió de justificación para que el Senado insistiera con la creación del famoso impuesto por entonces destinado a financiar los sueldos docentes.

Cobos selló así el camino para la ley, sobre todo al fundamentarle a Cobos: «Excede por completo la posibilidad constitucional de esa Presidencia devolver la sanción oportunamente comunicada por este Cuerpo como expediente 10-S-10, a título personal y por las consideraciones que advierte.