Lo más interesante -nos parece-del comienzo de la compañía en el nuevo ejercicio, más allá del simple resultado, es que no lo gestó con el total de condiciones favorables. Por una parte, zona invernal, tuvo las habituales restricciones de gas y a ello se agregó la «parada de planta» -en julio-para llevar a cabo diversos mantenimientos previstos. Hechos que siempre poseen incidencia en la marcha empresaria.
En el otro platillo de la balanza trimestral se
ron dos cartas vitales para el cuadro. Haber podido reunir $ 50 millones facturados (sobre menos de $ 36 millones de 2010) y, más importante aún, el haber logrado margen bruto mejorado al 22%, desde el 15% del año anterior. La unión de ambos produjo una utilidad directa de $ 11 millones y ésta resultó justamente el doble que los $ 5,5 millones de 2010. Con «gastos» bien controlados, se liberó $ 4,8 millones en lo «operativo» y con gran distancia, respecto de los $ 800.000 del año previo. Para también quedar como lo mejor en cinco años, seguido de 2008, donde obtuviera $ 3,2 millones. La zona baja proporcionó suma favorable, desde lo «financiero», y enjugando una cifra adversa «otros egresos».
Con la resta por lo fiscal, quedó con línea final de $ 3,6 millones -que también es lo mejor del quinqueniomarcando más del 4 por ciento sobre lo patrimonial, en los primeros tres meses. También se puso más cómoda en la respuesta financiera, en ambas versiones.
Con predominio del mercado interno en sus ventas, un 77% del total, levantó en gran medida el segmento «muebles», casi duplicando a 2010. Bueno.
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