1 de febrero 2016 - 00:00

Fischbein: un arte personal, de lo ingenuo a lo siniestro

El libro “Silvio Fischbein - Artista Visual” acerca a la obra de un artista creador de un universo absolutamente personal.
El libro “Silvio Fischbein - Artista Visual” acerca a la obra de un artista creador de un universo absolutamente personal.
El libro "Silvio Fischbein - Artista Visual" (132 págs. Gráfica Triñanes) acaba de ser publicado en una muy cuidada edición bilingüe, castellano-inglés, gracias al aporte de la Beca Pollock- Krasner Foundation 2015.

Los textos "La realidad desacomodada", de Malena Babino, y "De las artes visuales al cine: Fischbein, entre lo uno y lo múltiple", de Graciela Sarti, reflexionan sobre el universo de este artista nacido en Buenos Aires en 1949, que comenzó a exponer en 1966 y lleva realizadas 27 exposiciones individuales y 38 participaciones en muestras colectivas.

Arquitecto, planificador urbano, profesor titular de diseño audiovisual (FADU, UBA), titular ordinario de Realización en la Facultad de Arte, Universidad del Centro, dirigió La Fábrica Audiovisual, es actualmente subsecretario de Cultura de FADU- UBA y secretario general de AAVRA, Asociación de Artistas Visuales de la República Argentina. Como cineasta realizó 30 cortometrajes, 5 largos de ficción y obtuvo en 1984 el Premio George Melies.

Fischbein es un coleccionista obsesivo de muñequitos y otros elementos de plástico fabricados en serie que utiliza en su carácter de artista visual. A propósito, recordamos una muestra de 2009 en la que había 50.000 elementos dispuestos en los cuadros que engañaban como planos de color. Al acercarse, una trama abigarrada sin el más mínimo espacio libre revelaba los muñequitos y también autitos de colección. Unos clavos enmarcaban a los que estaban encerrados en bolsitas transparentes o en tubos por donde asomaban sus cabezas. A veces, caían; otras, se esparcían por diferentes zonas del soporte, adoptaban innumerables posturas, quedaban encerrados y entonces notábamos que la imagen no era inocente y sí siniestra.

En el devenir de su carrera como artista visual agregó muñequitos kinder, tornillos, tubos de pintura, ruleros. Si los separamos del contexto en el que están insertos, estos elementos están asociados al kitsch, a la cultura light, a la ambigüedad en la que se ha ido desarrollando lo que está bajo el paraguas de lo contemporáneo, lejos de todo canon, del ideal de belleza que regía al arte, despojado del aura.

Lo que interesa de este aparente juego que desconcierta la primera vez que se lo ve es el cómo, cómo convierte esta acumulación en aquello que, según el análisis de Malena Babino, "oscila entre lo inocente y lo siniestro, lo utilitario y lo inútil, el orden y el caos, el límite y el desborde, lo previsible y lo aleatorio, lo próximo y lo distante".

Continuando el análisis de la obra, Babino se refiere a la serie "Fragmentos urbanos", realizada entre 2010 y 2011, en la que advierte que la propuesta de Fischbein tiene carácter crítico en cuanto a su abordaje de las aglomeraciones urbanas, la deshumanización del hombre y la alienante y frívola sociedad, sin soslayar el tema del desarraigo y la permanente migración.

Fischbein abandona el muro, una serie "...de la vida cotidiana" (2009/12) lo atestigua a través de los elementos mencionados pero que instala en muebles, caballetes, puertas, teclados de piano, los encierra en resina epoxi, es decir, invaden todo lo que encuentran a su paso en un tono amenazador.

Babino analiza también las obras de 2013 tituladas "Multitudes", en gran formato y con la técnica del tejido, una manera de reivindicar el oficio manual.

Graciela Sarti se refiere a los videos "Vivientes" (2013) e "Igual" (2014). En el primero, los típicos bebitos de plástico son barridos junto a hojas de otoño en tres secuencias sucesivas idénticas, tratadas cada una con un color primario.

En "Igual", imágenes de ecografía prenatal 3D, una pareja humana de pie, después se parecen a lo único del ser gestándose. El nonato es una niña, se aprecian su rostro y movimientos, pero sobre ellos cae una ola de bebés de plástico en diferentes colores. El video termina con el cadáver de una mujer anciana sobre la mesa de una morgue. Lo siniestro mencionado en esta nota se hace presente en estos videos.

Fischbein declara que "el arte es como el amor. Nos tiene que inquietar, poner nerviosos, alterarnos. Me interesa que mi trabajo emocione. No hay que explicarlo ni interpretarlo ni comprenderlo. Alcanza con producir un hecho expresivo que duela o que hiera. No es necesario reconstruir una anécdota".

Importante libro que nos acerca a la obra de un artista creador de un universo absolutamente personal.

Dejá tu comentario