Tras la aprobación de la quinta y la sexta revisión del programa vigente y desembolsar u$s7.500 millones, el FMI volvió a poner el foco en los pedidos de ajuste del gasto público y avaló la devaluación realizada por el Gobierno la semana pasada.
- ámbito
- Edición Impresa
FMI planteó mayor recorte del gasto
“La situación económica se ha tornado cada vez más complicada desde la conclusión de la cuarta revisión, debido a la sequía sin precedentes, así como el desvío de políticas, razón por la cual se incumplieron metas clave del programa previstas para finales de junio”, señaló su titular, Kristalina Georgieva.
Y remarcó las políticas el programa le impone al Gobierno: “Para alcanzar el déficit fiscal primario acordado de 1,9% del PIB este año sigue siendo esencial apoyar la estabilidad económica y financiera. Los esfuerzos se centran en reforzar los controles de gasto con medidas iniciales dirigidas a actualizar las tarifas de la energía y contener los salarios públicos y las pensiones, sin dejar de proteger el gasto prioritario en programas sociales y en infraestructura”.
Respecto de la devaluación, dijo que debería “ayudar a promover la acumulación de reservas”. Y afirmó que la suba de tasas contribuirá a “limitar el efecto de traspaso del tipo de cambio a la inflación”. El impacto inflacionario fue uno de los puntos de fuerte discusión con Sergio Massa y su equipo. “En adelante, la tasa de ajuste del tipo de cambio se calibrará con detenimiento para facilitar el cumplimiento de los objetivos de acumulación de reservas y reducción de la inflación, en tanto que las tasas de interés real permanecerán en niveles debidamente positivos para seguir apoyando la demanda de activos en pesos”, planteó.
Respecto de las intervenciones en el mercado financiero, que ahora están habilitadas por el acuerdo, Georgieva destacó que “serán limitadas y temporales, y se centrarán en corregir condiciones de desorden”.

