12 de junio 2009 - 00:00

“Fondos buitre perjudican a tenedores de bonos”

La ley presentada en el Congreso de Estados Unidos para castigar el default argentino cerrándole al país el acceso a los mercados de capital norteamericanos significa una traba en el avance de las relaciones con el Gobierno de Barack Obama. Así lo interpreta Mark Weisbrot, en un artículo publicado en el diario inglés The Guardian. Respaldando esta ley están los fondos buitre, «que compraron la deuda en default por una mínima fracción de su valor y actualmente utilizan demandas judiciales y otras estrategias de presión buscando recibirlo íntegro», señala Weisbrot. «Están dispuestos a perjudicar a los demás acreedores por obtener todo lo que puedan, incluidos los actuales tenedores de bonos, cuya inversión no está en peligro, sino que aumentaría su valor si la Argentina tuviera pleno acceso a los mercados internacionales de crédito», agrega.

- En Estados Unidos, el Congreso puede tener una política exterior propia que no necesariamente coincida con los objetivos del Poder Ejecutivo. Esto generalmente es bueno, pero ocasionalmente algunos de sus miembros (que representan intereses particulares) pueden ser una molestia cuando el Ejecutivo trata de mantener o reparar las relaciones con otros países. Tal es el caso de las relaciones entre Estados Unidos y la Argentina, que empeoraron durante los años de Bush y que Barack Obama quisiera mejorar.

- Eric Massa, un flamante representante demócrata de Corning (Nueva York), presentó el 20 de mayo un proyecto que busca castigar a la Argentina negándole el acceso a los mercados de capitales de Estados Unidos.

- Los «holdouts» tienen un grupo lobbysta en Washington, American Task Force Argentina (ATFA), dirigido por ex funcionarios de la administración Clinton, que trata de usar al Congreso para presionar a la Argentina. Allí confluyen también los llamados fondos buitre, que compraron la deuda en default por una mínima fracción de su valor nominal y actualmente utilizan demandas judiciales y otras estrategias de presión buscando recibirlo íntegro.

- Si hubo una injusticia en el default argentino fue que el FMI, que tuvo gran responsabilidad en la profunda recesión que empujó a la mitad de la población argentina a la pobreza, terminó cobrando todos sus préstamos.

- El default fue una parte inevitable del colapso económico argentino y también una precondición necesaria para su recuperación, iniciada sólo tres meses después de que el Gobierno detuvo el pago de su deuda pública. Esa deuda era sencillamente impagable.

- La mayoría de los países tienen leyes de quiebra que permiten a un deudor salir de las deudas impagables y empezar de nuevo. En el mundo de la deuda soberana todavía no existe otro mecanismo comparable con el default.

- Es muy probable que el Gobierno argentino alcance un acuerdo con los «holdouts». De hecho, se produjeron ciertos movimientos en esa dirección el año pasado. Un acuerdo restablecería el acceso de la Argentina a los mercados internacionales de crédito.

- Irónicamente, la presión en el Congreso hace menos probable que esa solución sea alcanzada, pues los fondos buitre que ATFA y Massa representan juegan un juego diferente. Están dispuestos a perjudicar a los demás acreedores para obtener todo lo que puedan, incluidos los actuales tenedores de bonos, cuya inversión no está en peligro, sino que aumentaría su valor si la Argentina tuviera pleno acceso a los mercados de crédito.

- De los quince acreedores que tienen más de u$s 25 millones en reclamos por bonos contra la Argentina, nueve tienen una dirección en las islas Caimán. Uno de ellos es NML Capital, un fondo buitre asociado a Elliot Associates (miembro de ATFA), que compró por lo menos u$s 182 millones de deuda argentina a 15-30 centavos por dólar.

- El principal peligro de la ley de Massa en el Congreso y de los esfuerzos de ATFA es crear la falsa impresión de que la deuda en default es un impedimento para mejorar las relaciones bilaterales. Esto, sin duda, no es cierto para la administración Obama.

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