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“Fondos buitre perjudican a tenedores de bonos”
La ley presentada en el Congreso de Estados Unidos para castigar el default argentino cerrándole al país el acceso a los mercados de capital norteamericanos significa una traba en el avance de las relaciones con el Gobierno de Barack Obama. Así lo interpreta Mark Weisbrot, en un artículo publicado en el diario inglés The Guardian. Respaldando esta ley están los fondos buitre, «que compraron la deuda en default por una mínima fracción de su valor y actualmente utilizan demandas judiciales y otras estrategias de presión buscando recibirlo íntegro», señala Weisbrot. «Están dispuestos a perjudicar a los demás acreedores por obtener todo lo que puedan, incluidos los actuales tenedores de bonos, cuya inversión no está en peligro, sino que aumentaría su valor si la Argentina tuviera pleno acceso a los mercados internacionales de crédito», agrega.
- Es muy probable que el Gobierno argentino alcance un acuerdo con los «holdouts». De hecho, se produjeron ciertos movimientos en esa dirección el año pasado. Un acuerdo restablecería el acceso de la Argentina a los mercados internacionales de crédito.
- Irónicamente, la presión en el Congreso hace menos probable que esa solución sea alcanzada, pues los fondos buitre que ATFA y Massa representan juegan un juego diferente. Están dispuestos a perjudicar a los demás acreedores para obtener todo lo que puedan, incluidos los actuales tenedores de bonos, cuya inversión no está en peligro, sino que aumentaría su valor si la Argentina tuviera pleno acceso a los mercados de crédito.
- De los quince acreedores que tienen más de u$s 25 millones en reclamos por bonos contra la Argentina, nueve tienen una dirección en las islas Caimán. Uno de ellos es NML Capital, un fondo buitre asociado a Elliot Associates (miembro de ATFA), que compró por lo menos u$s 182 millones de deuda argentina a 15-30 centavos por dólar.
- El principal peligro de la ley de Massa en el Congreso y de los esfuerzos de ATFA es crear la falsa impresión de que la deuda en default es un impedimento para mejorar las relaciones bilaterales. Esto, sin duda, no es cierto para la administración Obama.


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