25 de octubre 2011 - 00:00

Forero resume en un libro sus 50 años de arquitectura

La Capilla Campos de Paz, uno de los numerosos trabajos del reconocido arquitecto colombiano Laureano Forero en Medellín, su ciudad natal.
La Capilla Campos de Paz, uno de los numerosos trabajos del reconocido arquitecto colombiano Laureano Forero en Medellín, su ciudad natal.
En el marco de la XIII Bienal de Arquitectura, el gran arquitecto Laureano Forero brindó una disertación en la que, además, presentó un magnífico libro que alberga todo su trabajo de arquitectura con cincuenta años de ejercicio en la profesión.

Discípulo y colega del reconocido arquitecto Rogelio Salmona, Forero es un faro inspirador para las generaciones de arquitectos latinoamericanos en el uso del hormigón y la creación de espacios públicos para el disfrute de la gente.

Nacido en 1938, Forero se graduó en la Universidad Nacional de Colombia (1962), y posteriormente en el Politécnico de Milán (1964) y la Escuela de Arquitectura de Londres (1965). Una larga relación de más de veinte años lo vincula con el Cayc y los profesionales argentinos.

Dialogamos con él en su última visita a Buenos Aires, a raíz de un evidente cambio de paradigmas. «Infortunadamente hay un crecimiento de la mediocridad que en muchos casos va de la mano con el crecimiento de la tecnología» aseguró Forero, quien reconoce las bondades de la red, «siempre y cuando no exista dependencia y se deje paso a la creatividad».

En su charla del viernes pasado, en el Centro Cultural Recoleta, antes de la charla de Rafael Viñoly, Forero se definió como un «albañil», respetuoso de la ciudad, el espacio y la tradición. La ciudad, para Forero, es Medellín, donde nació y se diplomó, aunque también ha construido en otros lugares de Colombia.

Medellín, el segundo centro urbano del país, fundado en el último tercio del siglo XVII, sufrió desde la década del 50, como tantas ciudades latinoamericanas, el fenómeno de la urbanización arrasadora, que no perdona ni la historia ni el imaginario local. Forero pertenece al grupo de arquitectos dedicados más que a salvar la historia y el imaginario, a seguir haciéndolos partícipes de la vida urbana: no es tan sólo un conservador de edificios antiguos sino, esencialmente, un formador de ciudades resuelto a no perder lo viejo en beneficio de lo nuevo, ni a desechar lo nuevo en beneficio de lo viejo.

En tal sentido, una de sus obras capitales es el Centro Comercial Villanueva, de Medellín, situado en una zona de la ciudad que había sido demolida en gran parte para construir autopistas y puentes. Esta obra nació, así, de la necesidad de rehabilitar la sede del Seminario Conciliar erigido entre 1919 y 1928, un edificio al cual el tiempo había convertido en hito simbólico de Medellín.

Un caso análogo ha sido el del shopping Almacentro, creado en Medellín a partir de la recuperación de una fábrica obsoleta, a la cual se sumó un edificio destinado a oficinas. En ambas obras, destaca el uso del ladrillo a la vista.

El Centro Comercial Aliadas, en El Poblado (Medellín), es una construcción nueva, pero su diseño buscó adaptarse a un tradicional espacio urbano, dominado por una plaza y una iglesia. El edifico resultante, de sobrias líneas arquitectónicas que se traducen en el exterior, en pórticos y ventanas simétricos, aparece en el escenario urbano con evidentes señales de continuidad y, a la vez, con rasgos certeros de una presencia actual, que ayuda al objetivo prioritario de toda la arquitectura de Forero: afirmar una identidad urbana, sustrayéndose a las rupturas de moda. Así sucede también con el shopping Las Galerías de San Diego, igualmente localizado en Medellín.

La obra de Forero abarca variadas tipologías, que incluyen realizaciones como la Capilla de Campos de Paz y la excelente urbanización de La Mota. Ha descollado, además, en el ramo de las viviendas unifamiliares, entre las cuales merecen citarse las casas Florida Blanca y Escorcia I (en La Ceja, Antioquía), Escorcia II (en Envigado, Antioquía), Montoya (en Pereira), y La Providencia, en Medellín.

Los diseños de Foreto manifiestan atención al desenvolvimiento internacional en los aspectos tecnológicos y, a la vez, parten de tradiciones, necesidades y objetivos locales, esto es regionales. La arquitectura en Latinoamérica es un paradigma regionalista, símbolo y compendio del paisaje cultural, que asocia la idea del espacio natural y la idea del entorno cultural. En las últimas décadas, la arquitectura de América latina no ha cesado de desarrollarse y de producir obras con una destacada capacidad de desarrollo social.

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