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Formalizan adhesión al tratado contra las armas
Héctor Timerman exhibe en uno de los salones de la ONU el cartapacio que contiene el documento de adhesión de la Argentina a un tratado contra el abuso en el uso de armas. Fue antes de viajar a Ginebra para participar en otra algarada antibuitres en Ginebra, en el órgano defensor de los derechos humanos.
Con este nuevo paso dado por el Gobierno para que el instrumento se ejecute, Argentina ratificó su "compromiso con el establecimiento de mecanismos de control de transferencias internacionales de armas que impidan el tráfico ilícito y el desvío de armas, contribuyendo así a evitar muertes en la población civil", destacó Timerman, quien se quedó un día más en esta ciudad para mantener distintas reuniones tras formar parte de la comitiva que acompañó a Cristina de Kirchner en sus viajes a Roma y Nueva York.
Luego, en otra reunión convocada por el mismo tema, la embajadora argentina en la ONU, María Cristina Perceval, dijo que "este tratado es esencial para la seguridad internacional" y subrayó que "es la primera vez que la comunidad internacional acordó para regular el comercio de armas".
"Al hacerlo, nos pusimos de acuerdo para evitar que las armas caigan en manos de quienes violan los derechos humanos, para impedir que las armas que se venden a los terroristas y criminales y se desvíen hacia el mercado ilícito", añadió la representante diplomática ante Naciones Unidas.
Además, señaló que la constitución de este tratado gestado en la ONU "ha demostrado que las negociaciones multilaterales pueden trabajar cuando hay una voluntad de cooperar y abordar problemas comunes, incluso cuando importantes intereses económicos se ven afectados, como en el caso del comercio de armas".
Finalmente, la embajadora subrayó que en Argentina "seguimos convencidos de que el multilateralismo es la única respuesta eficaz de construir un mundo más seguro para todos".
El Tratado sobre el Comercio de Armas fue aprobado prácticamente por unanimidad en una votación realizada en la Asamblea General de Naciones Unidas el 2 de abril de 2013.
Poco después, el 3 de junio de ese año, Argentina se convirtió en el primer país en suscribir el instrumento, y el pasado 27 de agosto el Congreso le dio el respaldo parlamentario con la sanción de la Ley 26.971.
El tratado internacional obliga a todos los gobiernos a evaluar el riesgo de transferir armas, municiones o componentes a otros países donde puedan ser utilizados para cometer o facilitar graves violaciones a los derechos humanos; y exige que de detectarse esa posibilidad, la transferencia no se lleve a cabo.
El instrumento afecta a las principales categorías de armas convencionales, incluidas las armas pequeñas y las armas ligeras, "que producen cantidades inmensas de víctimas civiles y proliferan en países con conflictos de baja intensidad y en situaciones de violencia armada", indicó Amnistía Internacional.


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