12 de junio 2009 - 00:00

Fracasan controles de Chávez: inflación se torna imparable

Para Hugo Chávez, la inflación es «aberrante». Sin embargo, el Banco Central baja las tasas para sostener crecimiento.
Para Hugo Chávez, la inflación es «aberrante». Sin embargo, el Banco Central baja las tasas para sostener crecimiento.
Caracas - Venezuela avanza a paso firme hacia otra escalada inflacionaria en 2009, estrangulada por un «dólar paralelo» y una fuerte demanda. Sin embargo, esto no le quita el sueño al presidente Hugo Chávez y menos al Banco Central, que se embarcó en la arriesgada apuesta de bajar las tasas. Pese a que el país vio caer drásticamente sus vitales ingresos por exportaciones de petróleo ante la crisis global, la inflación va en sentido opuesto y podría situarse entre el 24% y el 30% para fin de año, según economistas locales.

«Mi hermana cuando viene a Venezuela queda impresionada con los precios de los alimentos, de los electrodomésticos, que no paran de subir», dijo Evelyn Morales, de 54 años, también disgustada por el desabastecimiento en un supermercado de la capital venezolana.

El Gobierno de Chávez asegura que luchará para cumplir la meta de inflación del 15% para 2009. No obstante, los analistas creen que el mandatario prefiere sacrificar una alta inflación con tal de evitar una derrota en materia de crecimiento, tras la magra expansión que la economía experimentó en el primer trimestre luego de cinco años continuos de bonanza. «Para enfrentar esta inflación, la vía es cambiar el rumbo de la política económica, pero no veo en el horizonte la voluntad de hacerlo y, por el contrario, se los ve capaces de tolerar una alta inflación», señaló Alberto Ramos, economista senior de Goldman Sachs.

La inflación en Venezuela acumula un 8,9% en el año, lo que en términos anualizados llega al 26,8%. Ya en 2008, la inflación del país fue del 30,9%, la más alta de la región, y del 22,5% el año previo. Aunque los registros son elevados, los venezolanos ya han vivido inflaciones más duras en el pasado, como un 103% en 1996 o un 70,8% en 1994. «El ciclo inflacionario está entrando en otra fase, está perpetuándose en comparación a otros países. Para 2009 se esperaba, originalmente, un 18%, pero ya ajustamos nuestras previsiones un 24%», indicó David Duarte, economista de 4CAST.

Chávez calificó la distorsión de precios como algo «aberrante» y fruto del «capitalismo», luego de períodos de desabastecimiento que impactaron su alta popularidad. El líder ha ejercido un particular control sobre el sector privado de alimentos, al que acusa de especular y acaparar, y lanzó durante su década en el poder varios planes para garantizar la aún esperada «soberanía alimentaria». Incluso llegó a pedir al pueblo cambiar sus hábitos de consumo: «La familia debe dar preferencia a los alimentos producidos en el país y dejar de lado el vicio capitalista que fomenta un consumismo ajeno al pueblo venezolano».

Ante todo, los analistas atribuyen la distorsión de precios al dólar paralelo, que más que triplica a los escasos y controlados dólares a tasa oficial de 2,15 bolívares, junto a una serie de impuestos y una abundante liquidez. «Cuando sube el dólar en el mercado paralelo, suben los precios que debes pagar para reponer tu mercadería y es un problema que retroalimenta la inflación», explicó Ramos.

Los empresarios dicen que el control de precios impuesto por Chávez les impide sostener una actividad rentable, en medio de una amplia serie de nacionalizaciones en diferentes sectores que han esfumado las inversiones del sector privado. «El modelo que no estimula la inversión, que se gasta todo la plata petrolera, más las reservas del Banco Central, sólo estimula una demanda donde no hay oferta. Estos desequilibrios monetarios están llevando a una apreciación brutal de la tasa de cambio real», agregó Ramos.

En medio de la ascendente inflación, el Banco Central de Venezuela redujo la semana pasada las tasas de interés en dos puntos porcentuales para estimular la economía, en una clara señal de que el costo de vida no es prioridad. Lejos de que buscar aplacar la inflación, el banco argumentó que la segunda reducción de tasas de interés en el año apunta a sostener el crecimiento económico, mantener el nivel de empleo y promover una mayor intermediación crediticia. Bajo esta premisa, los economistas no descartan que el emisor pueda haber una nueva baja de tasas en los próximos meses.

Para frenar la escalada del dólar paralelo y su impacto en la inflación, el camino más cortos sería la devaluación, que reactivaría al sector productivo y a la economía no petrolera, aunque esa probabilidad es casi nula. «No creo que el camino que tome Chávez sea una devaluación, porque esto sería una derrota política de su imagen, del hombre fuerte», dijo Duarte. «Si quieren hacer un reajuste del cambio oficial podría ser a través de un dólar para las importaciones y otro para exportaciones, como ocurrió en la región en los 70», agregó.

No obstante, esa posibilidad sucumbe ante la opción de que Venezuela o su petrolera estatal PDVSA emitan bonos en dólares, lo que haría retroceder al mercado de divisas no oficial y quitaría algo de presión a la inflación.

Agencia Reuters

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