12 de octubre 2010 - 00:00

Fracasó asamblea del FMI en frenar la guerra cambiaria

Dos hombres en problemas: Robert Zoellick y Dominique Strauss-Kahn. Conducen el Banco Mundial y el FMI, y tras la crisis internacional, no pueden reordenar el sistema cambiario.
Dos hombres en problemas: Robert Zoellick y Dominique Strauss-Kahn. Conducen el Banco Mundial y el FMI, y tras la crisis internacional, no pueden reordenar el sistema cambiario.
Washington (enviado especial) - Las dos metas principales sobre las que se buscaba avanzar en la cumbre en Washington terminaron sin poder mostrar avances importantes. Ni la orden de Barack Obama de obligar a los países miembros del FMI a lograr un acuerdo monetario, ni la posibilidad de acelerar la definición sobre las metas futuras del Banco Mundial tuvieron los resultados esperados.

En el primer caso, Obama había pedido al N° 1 del Fondo, Dominique Strauss-Kahn, que comenzaran las negociaciones con países clave, fundamentalmente China, y los del sudeste asiático, para modificar sus esquemas cambiarios, lo que perjudica hoy la recuperación de la economía norteamericana. Ese pedido lo había tomado Strauss-Kahn al definir al organismo que preside en una conferencia de prensa como «árbitro, juez y analista» del mercado monetario internacional.

Según dijo, no habría problemas en comenzar a diseñar un Bretton Woods II, con una especie de «canasta de monedas» como meta. Sin embargo, su ofrecimiento chocó con la falta de intención de negociación de parte del Gobierno chino (acompañado por todo el sudeste asiático, Brasil, la India y gran parte de los países en desarrollo), que ven en la intención de Obama y de los europeos una forma de volver a tener dominio monetario sobre el resto del mundo. En este panorama, no son pocos los que pronostican para los próximos meses, de no llegarse a un acuerdo en la próxima cumbre del G-20 en Seúl, el comienzo de una guerra comercial, basada en la debilidad de algunas monedas otrora fuertes, comenzando por el dólar.

Metas

Tampoco hubo grandes avances en el debate de las metas del Banco Mundial, la forma en que se lo financiará y los destinos de los créditos. El debate abierto en el encuentro de Washington se basa en la discusión sobre los dos modelos que debería adoptar la entidad que conduce Robert Zoellick. Por un lado se encuentra el planteo del G-7 (los países más desarrollados), que buscan una entidad con más flexibilidad y gimnasia, concentrado en la ayuda a los Estados más pobres del planeta, empezando por el África Subsahariana y casos puntuales como los de Haití.

Para estos países, la ayuda financiera regional debería concentrarse en los bancos regionales de desarrollo. En el caso de América Latina, esa tarea le correspondería al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Frente a esta posición (respaldada fundamentalmente por Gran Bretaña, Italia y Japón) se encuentra la del BRIC (Brasil, Rusia, la India y China), en representación de los Estados en desarrollo y en búsqueda del mantenimiento del Banco Mundial tal como se lo conoce hasta hoy en sus responsabilidades (ayudar a todos los países, incluyendo a los que tienen economías algo más elevadas que los más pobres del planeta), pero cambiando de raíz la forma de evaluación de los problemas y la velocidad de los préstamos.

Paliativo

Se lo quiere concebir desde este costado, en el que obviamente milita la Argentina, como una entidad que atienda y financie grandes proyectos de desarrollo económico a nivel regional y que sirva de paliativo para los momentos de crisis financiera global.

Para muchos observadores, este debate sobre el futuro del Banco Mundial es el primer tramo de una larga serie de discusiones en todos los organismos internacionales sobre su futuro, incluyendo las Naciones Unidas y sus dependencias. Para muchos también, este tipo de debates será el que concentrará la atención del actual presidente brasileño una vez que deje el Palacio de la Alvorada, desde los primeros días de 2011.