30 de abril 2013 - 00:00

Francia: el socialismo se rebela ya contra Hollande y Merkel

Las relaciones entre los jefes de Gobierno de Francia, el socialista François Hollande, y de Alemania, la democristiana Angela Merkel, han sido tensas desde el comienzo. La profundización de la crisis sólo las empeora.
Las relaciones entre los jefes de Gobierno de Francia, el socialista François Hollande, y de Alemania, la democristiana Angela Merkel, han sido tensas desde el comienzo. La profundización de la crisis sólo las empeora.
París - La polémica en Francia sobre la influencia de la canciller Angela Merkel en el rumbo económico de Europa va en aumento, tras las críticas del gobernante Partido Socialista (PS), que incomodaron por su fiereza incluso al Gobierno de François Hollande, y tras la defensa que realizó la oposición conservadora del "modelo alemán".

"No comento la posición de partidos políticos de otros países. Lo que cuenta para nosotros son las acciones de los gobiernos, y la cooperación directa con el presidente francés da otra imagen de nuestras relaciones. La cooperación con Francia es de suma importancia para nosotros", expresó ayer Steffen Seibert, vocero de Merkel, en Berlín.

Pese a la moderación del debate que se buscó imponer del lado alemán, en Francia continúa la polémica luego de que el viernes se filtrara a la prensa un documento interno del PS en el que el propio partido de Hollande le reclama una reorientación económica y centra sus cuestionamientos en Merkel, calificada como "la canciller de la austeridad". Para muchos, un gesto de desesperación ante una gestión que no logra la aprobación de los ciudadanos, con encuestas que dan cada vez peor al centroizquierda.

"Merkel sólo piensa en el dinero de los ahorristas alemanes y en su futuro electoral", afirmaron los socialistas franceses en el documento, revelado por el diario Libération, en alusión a las elecciones alemanes del 22 de septiembre.

El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, debió rechazar ayer en declaraciones de prensa "la confrontación" y las "injurias" de sus pares socialistas y remarcó que las dos principales economías de la eurozona deben encontrar juntas las soluciones a los problemas que genera la crisis económica continental.

En tanto, el canciller Laurent Fabius llamó a la "calma" a sus correligionarios. "Es anormal discutir a este o aquel dirigente; el déficit francés depende de Francia. No hay motivo alguno para enfrentar a un país con otro", dijo. "Al mismo tiempo", agregó Fabius, "es normal que se discuta la rapidez con la cual se volverá al equilibrio presupuestario por el hecho de que los países que tienen un poco más de recursos, como Alemania, deben poder reforzar el crecimiento", contemporizó.

A contramano, el primer secretario del PS y ministro de Consumo, Benoit Hammon, instaló la controversia en el propio gabinete al declarar ayer a la radio RTL que "hay que terminar con las políticas de austeridad en Europa", en las que Merkel "es una de las pocas personas" que cree.

En los últimos tres días, los medios franceses siguen con atención lo que denominan "el frente anti-Merkel dentro del PS", pese a que Hollande salió a marcar la cancha el mismo viernes y a decir que es él el que fija la línea y el tema que domina la agenda.

Sin embargo, a pocos días de cumplir el primer año en el poder sufre un nuevo traspié interno por las críticas de varios de sus aliados políticos más fieles, en momentos en que las encuestas marcan índices de aprobación a su gestión de apenas el 24%.

Desde la oposición conservadora, en tanto, numerosos dirigentes acusaron a los socialistas de convertir a Merkel en un "chivo expiatorio" de su fracaso de gestión.

"Hablar de confrontación, acusar a Alemania de egoísmo, es detestable. Es buscar el error en los demás", estimó el excanciller conservador Alain Juppé en declaraciones a la radio Europe 1.

Mientras, el líder de la Unión de Demócratas e Independientes (UDI), Jean-Louis Borloo, emitió ayer un comunicado donde deplora el silencio de Hollande y se declaró contra las "derivas germanofóbicas".

Entre tanto, en Alemania las críticas del PS francés suscitaron reacciones entre mordaces e indiferentes.

"Los ataques contra Merkel se explican en la perspectiva de las elecciones del 22 de septiembre, donde los alemanes no sólo votarán la composición del futuro Parlamento, sino también la suerte de otros países. Por eso Europa va a meterse en la campaña electoral alemana", dijo el diario de centro izquierda Suddeutsche Zeitung.

El periódico destacó que el texto del PS no debería causar sorpresa, al recordar que el partido de Hollande ya hizo público su apoyo a los socialistas alemanes, así como la conservadora Merkel apoyó hace una año al rival electoral del presidente francés, su antecesor conservador Nicolas Sarkozy.

Para el diario Berliner Zeitung, el Gobierno francés paga su pérdida de influencia. "Hace poco tiempo, los socialistas prometían mostrar el camino a Europa. Un año después, eso suena a broma. Si Alemania concentra el resentimiento, es porque ella sola tiene las riendas", sostuvo.

En tanto, el diario económico Handelsblatt se burló del PS francés al sostener en un editorial que "el Partido Socialista en el poder en Francia hizo un descubrimiento formidable: Alemania tiene la culpa de todo".

Agencias Télam, AFP, ANSA y EFE, y Ámbito Financiero