24 de agosto 2016 - 00:00

Francia: llega al más alto nivel la polémica del burkini

París - El Consejo de Estado francés, la más alta jurisdicción administrativa del país, examinará mañana una demanda interpuesta por la Liga de derechos humanos (LDH) contra un controvertido decreto anti-burkini emitido por un balneario del sur de Francia, según un comunicado publicado ayer.

Último recurso en materia de justicia administrativa, el Consejo de Estado tendrá por tarea fijar las reglas en el territorio francés para todos los decretos de ese tipo adoptados por varias comunas del litoral.

El debate en torno al burkini, prenda de baño islámica que cubre el cuerpo desde los cabellos a los tobillos, agita al país desde hace unos diez días. El lunes, el tribunal administrativo de Niza (sur) validó el decreto antiburkini emitido por una comuna de la Costa Azul y consideró que esta prohibición, pronunciada por varias otras estaciones balnearias, era "necesaria, adaptada y proporcionada" para evitar la perturbación del orden público luego de la serie de atentados en Francia, entre ellos el de Niza el 14 de julio con saldo de 86 muertos.

La jurisdicción local también consideró que mostrar esas prendas que cubren todo el cuerpo "puede atentar a las convicciones o a la ausencia de convicciones religiosas de otras personas que acuden a las playas" y "ser percibida como un desafío o una provocación que exacerba las tensiones experimentadas por la población". Al respecto, la semana pasada el primer ministro francés Manuel Valls declaró que "comprende a los alcaldes" que tomaron tales decisiones.

Los burkinis (contracción de burka y bikini) son muy escasos en las playas francesas, pero en la costa del Mediterráneo una minoría de mujeres musulmanas siguen presentándose veladas y cubiertas en las playas.

Francia, que tiene la primera comunidad musulmana de Europa, prohibió en 2010 llevar el velo integral en el espacio público, pero nada prohíbe lucir signos o prendas religiosas.

Lo cierto es que la polémica contribuyó a aumentar las ventas de esta prenda de baño islámica, afirmó el martes su creadora australiana, Aheada Zanetti.

"Es una locura", declaró Zanetti. "El domingo, recibimos 60 pedidos en línea, todos de personas no musulmanas", agregó la creadora de Sídney, de 48 años, quien afirmó que normalmente recibe entre 10 y 12 pedidos un domingo. Zanetti, de origen libanés, explicó que había diseñado el burkini hace más de 10 años en Sídney, concibiéndolo como una herramienta útil de integración para que las mujeres musulmanas practicantes pudieran disfrutar plenamente de la playa.

"Numerosas personas que me escribieron eran mujeres que habían tenido cáncer de pecho y que me explicaban que siempre habían buscado algo así, señaló Zanetti. Existen varios fabricantes de bañadores islámicos, pero Zanetti registró las marcas "burkini" y "burqini".

El debate sobre la indumentaria utilizada por las mujeres musulmanas ya trasciende a Francia y un tribunal administrativo de Osnabrueck, en Alemania, rechazó la apelación de una joven que quiere enseñar en una escuela con el niqab, el velo que deja sólo los ojos a la vista.

El derecho a manifestar el credo religioso que profesa, previsto en el artículo 4 de la Constitución, le fue negado argumentando que prevalece lo que garantiza el artículo 7, a una adecuada educación de los alumnos, que también está formada por la comunicación no verbal del rostro.

La canciller Angela Merkel ya había dado indicios del resultado al sostener que la prenda es un obstáculo para la integración de las mujeres musulmanas en la sociedad alemana.

Agencias AFP y ANSA

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