23 de marzo 2015 - 00:00

Francia: Sarkozy reflotó su carrera con triunfo en comicios departamentales

El expresidente Nicolas Sarkozy abandonó el poder en 2012 acosado por la crisis económica y sin respaldo popular. Tres años después, su partido vuelve a ganar unas elecciones.
El expresidente Nicolas Sarkozy abandonó el poder en 2012 acosado por la crisis económica y sin respaldo popular. Tres años después, su partido vuelve a ganar unas elecciones.
París - La temida marea ultraderechista en Francia se quedó a medio camino gracias a la victoria en la primera vuelta de las elecciones departamentales de la alianza de centroderecha encabezada por Nicolas Sarkozy, quien ve así reforzadas sus aspiraciones de regresar al Elíseo en 2017.

Los primeros sondeos a boca de urna concedieron con unanimidad una holgada victoria a la coalición formada por la Unión para un Movimiento Popular (UMP) de Sarkozy y la centrista Unión de Demócratas Independientes (UDI), con más de un 30% de los votos. "Esta victoria muestra el profundo deseo de los franceses de un cambio claro", afirmó Sarkozy al conocer los resultados.

El Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen no vio así refrendadas sus aspiraciones de ser el partido más votado de Francia, como ya lo había sido en las elecciones europeas del año pasado. Pese a todo, la formación ultraderechista consiguió un gran resultado, con más del 25% de los votos según las encuestas, que suponen sus mejores resultados de la historia en unos comicios locales.

El número dos del partido de extrema derecha, Florian Philippot, se manifestó "satisfecho" por los resultados obtenidos. "Estamos satisfechos, logramos un resultado absolutamente histórico para el Frente Nacional", dijo Philippot en declaraciones a France 2.

Por su parte, Marine Le Pen afirmó que "el resultado de esta noche es la más bella de las respuestas al sistema", dijo, y pidió las dimisiones del actual premier socialista, Manuel Valls, "desanimado" por esta elección. "Gracias a los franceses de nutrir la llama de la esperanza", concluyó Le Pen.

El gran derrotado, y ahí no hubo sorpresa, fue el gobernante Partido Socialista (PS) del presidente francés, François Hollande, y del primer ministro, Manuel Valls, quien en su primera reacción se limitó a mostrar su alegría por que el Frente Nacional no haya vencido en las elecciones y a pedir la unidad de la izquierda.

El descalabro de los socialistas debía ser confirmado al cierre de esta edición con los datos oficiales, pero no cabía duda de que fueran a perder gran parte de los consejos departamentales que tenían en su poder.

Debido a las modificaciones que se introdujeron en estos comicios -que por primera vez se celebraban en todos los departamentos a la vez, salvo París y Lyon-, su lectura se hace a nivel nacional, especialmente tras todos los llamamientos a evitar el triunfo del FN.

Ese "voto del miedo" parece haber calado en buena parte de la población, que acudió en mayor medida de lo previsto a las urnas: más de un 51% del censo.

Mientras que la ultraderecha profundizó su arraigo en zonas rurales, como el departamento septentrional de Pas-de-Calais, los núcleos urbanos buscaron la seguridad del voto conservador, pese a que la UMP de Sarkozy ha vivido tiempos mejores. Además, la fuerte abstención en feudos izquierdistas como el llamado "cinturón rojo" de la periferia de París perjudicó a los socialistas y sus aliados, castigados también por la división de los partidos de izquierda.

Los 101 consejos departamentales franceses carecen de grandes prerrogativas de gobierno, y se ha analizado en numerosas ocasiones su desaparición.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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