6 de julio 2015 - 00:00

Francisco pidió diálogo al llegar a un Ecuador convulsionado

El Papa y Rafael Correa intercambiaron mensajes sobre el clima de tensión política que vive Ecuador. Mientras  que el primero pidió “un diálogo sin exclusiones”, el mandatario defendió vivir “sin lujurioso derroche”, una referencia a su plan de gravar  la riqueza.
El Papa y Rafael Correa intercambiaron mensajes sobre el clima de tensión política que vive Ecuador. Mientras que el primero pidió “un diálogo sin exclusiones”, el mandatario defendió vivir “sin lujurioso derroche”, una referencia a su plan de gravar la riqueza.
 Quito - El papa Francisco llamó ayer a valorar las diferencias y fomentar el diálogo para lograr que los progresos sociales de Ecuador beneficien a todos, en la primera escala de una gira por tres de los países que más sufren por la pobreza en Sudamérica.

Sonriendo después de que el fuerte viento del país andino le arrebatara su solideo en la escalinata del avión, el Papa fue recibido en el aeropuerto Mariscal Sucre por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien lo estrechó en un fuerte abrazo.

En su primer mensaje, Francisco invitó al mandatario a fomentar "el diálogo y la participación sin exclusiones" tras un mes de protestas a favor y en contra del Gobierno izquierdista.

"En el Evangelio se pueden encontrar las claves para afrontar los desafíos actuales, valorando las diferencias, fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones", dijo.

Sólo ello, agregó, permitirá que "los logros en progreso y desarrollo que se están consiguiendo garanticen un futuro mejor para todos, poniendo una especial atención en nuestros hermanos más frágiles y en las minorías más vulnerables, que son la deuda que todavía toda América Latina tiene".

"Para esto, señor presidente, podrá contar siempre con el compromiso y la colaboración de la Iglesia", para servir a este pueblo ecuatoriano que se puso de pie con dignidad", sostuvo el Papa.

Ecuador, un país petrolero con una inmensa biodiversidad, logró reducir la pobreza y la desigualdad en los últimos años. Pero opositores a Correa lo acusan de ser autoritario y desde hace un mes hay protestas callejeras por alzas de impuestos que el mandatario asegura buscan redistribuir la riqueza.

Fervor

Correa, por su parte, un ferviente católico, dijo que "el Evangelio dice: 'Donde está tu tesoro está tu corazón'. Tenga la seguridad que mi tesoro no es el poder sino el servicio. Tener un país sin miseria, pero también sin lujuriosos derroches, un país que supere la cultura de la diferencia, donde se acaben los descartables de la sociedad, en el cual trabajemos para los hijos de todos".

"El gran pecado social de nuestra América es la injusticia. ¿Cómo podemos llamarnos el continente más cristiano del mundo siendo a su vez el más desigual? Cuando uno de los signos cristianos más recurrentes en el evangelio es compartir el pan", agregó el presidente en su discurso de bienvenida.

Tras su mensaje, Francisco hizo un recorrido en auto hasta la Nunciatura Apostólica, en el norte de Quito. Apostados a los dos lados de la vía, miles de fieles agitaron banderas blancas al paso del vehículo.

En Quito y en Guayaquil, tiene previsto mantener encuentros masivos con los ecuatorianos, reuniones privadas con religiosos, grupos sociales, académicos y también con el presidente Correa.

Francisco celebrará dos misas campales, una en Guayaquil hoy y la otra en Quito mañana, a la que se espera asistan tres millones de fieles, incluidos miles de colombianos y peruanos que cruzaron las fronteras para verlo.

Francisco cumplirá un periplo que incluye a Bolivia y Paraguay, y con el que pretende llevar su aclamado mensaje de justicia social para los pobres de la llamada periferia.

Como él mismo eligió las tres naciones que visitará en esta gira, asesores en el Vaticano aseguran que el viaje marca un "regreso a casa".

Los ecuatorianos, que en el caso de Quito embellecieron sus casas y colocado carteles de bienvenida, reciben por segunda vez a un papa después de la visita, en 1985, de Juan Pablo II. Entonces un 94% de la población se consideraba católica, frente al 80% que lo hace hoy.

Agencias Reuters, AFP, EFE, DPA y ANSA

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