30 de julio 2013 - 00:00

Francisco: “¿Quién soy para juzgar a alguien por gay?”

Pese a que ha dicho que no le gusta demasiado dar entrevistas, el papa Francisco sorprendió ayer a los setenta  periodistas que lo acompañaban en el vuelo de regreso de Río de Janeiro a Roma y departió con ellos durante casi una hora y media. Fue un intercambio jugoso, en el que repasó todos los temas de interés: desde la relación de la Iglesia con los homosexuales hasta el rol de la mujer, pasando por la situación de los divorciados y los escándalos en la Santa Sede.
Pese a que ha dicho que no le gusta demasiado dar entrevistas, el papa Francisco sorprendió ayer a los setenta periodistas que lo acompañaban en el vuelo de regreso de Río de Janeiro a Roma y departió con ellos durante casi una hora y media. Fue un intercambio jugoso, en el que repasó todos los temas de interés: desde la relación de la Iglesia con los homosexuales hasta el rol de la mujer, pasando por la situación de los divorciados y los escándalos en la Santa Sede.
Ciudad del Vaticano - El papa Francisco afirmó que no condena a los homosexuales y que deben ser integrados por sus sociedades, pero arremetió, en cambio, contra el llamado "lobby gay" del Vaticano, a la vez que defendió que las mujeres tengan un mayor papel en la Iglesia, aunque recordó que las puertas al sacerdocio femenino están cerradas.

El pontífice argentino hizo ayer esas afirmaciones en un encuentro inusualmente extenso y abierto con los setenta periodistas que lo acompañaban en el vuelo de regreso de Río de Janeiro, donde presidió la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, a Roma.

Durante casi una hora y media respondió a todas las preguntas que libremente le hicieron los periodistas, algunas delicadas, como las referentes al supuesto "lobby gay" del Vaticano y el caso del sacerdote Battista Ricca, nombrado recientemente secretario del IOR (Instituto para las Obras de Religión, el llamado banco del Vaticano), que se vio salpicado en un escándalo con tintes homosexuales.

Tampoco dudó en hablar del "VatiLeaks", el caso del robo y filtración de documentos de Benedicto XVI, y del prelado italiano Nunzio Scarano, acusado de fraude y corrupción en una investigación sobre supuestas irregularidades financieras del IOR.

"No, no me asusté. Es un problema grande, pero no me he asustado", dijo sobre el "VatiLeaks".

"Les voy a contar una anécdota sobre el informe 'VatiLeaks'. Cuando fui a ver al papa Benedicto, después de rezar en la capilla nos reunimos en el estudio y había una caja grande y un sobre. Benedicto me dijo: en esta caja grande están todas las declaraciones que han prestado los testigos. Y el resumen y las conclusiones finales están en este sobre. Y aquí se dice tal, tal, tal... Lo tenía todo en la cabeza", contó.

Sobre los gays, aseguró que no juzga a los homosexuales, pero se mostró contrario al llamado "lobby gay".

"En un lobby no todos son buenos, pero si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla? El catecismo de la Iglesia Católica explica y dice que no se debe marginar a esas personas y que deben ser integradas en la sociedad", afirmó.

Respecto del caso Ricca, Francisco dijo que ordenó una investigación de la que no salió nada. "No hay nada de lo que se le acusa, no hemos encontrado nada", precisó, para señalar que muchas veces con tal de hacer daño se va a buscar pecados de juventud.

"Los pecados son una cosa y los delitos otra. Delito son los abusos de menores, los pecados son otra cosa. Si una persona ha pecado y después se convierte, el Señor la perdona y eso se olvida", subrayó.

Francisco abogó por un mayor papel de la mujer en la Iglesia, pero rechazó que puedan acceder al sacerdocio al señalar que sobre ese tema "la Iglesia ha hablado y ha dicho no. Lo dijo Juan Pablo II con una formulación definitiva. Esa puerta está cerrada".

Reconoció que "no hemos hecho una profunda teología de las mujeres en la Iglesia" e insistió en que la participación femenina debe ser "más que hacer de monaguilla, o de presidenta de Cáritas, etcétera, debe ser algo más".

Preguntado por qué no habló claramente sobre el aborto y el matrimonio homosexual durante la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, Francisco señaló que la Iglesia ya se ha expresado y "no era necesario volver" sobre ello.

En otro tema espinoso, el Papa habló de misericordia y de la necesidad de que la Iglesia las acompañe al referirse al acceso al sacramento de la comunión para las personas divorciadas, pero dijo que es un problema que se debe estudiar.

"Los divorciados pueden tomar la comunión sin problemas, cuando se han casado de nuevo no pueden comulgar", recordó.

Sobre la reforma de la curia romana aseguró que no notó "resistencia" dentro del Vaticano y que no sabe cómo terminará la del IOR, pero que "lo esencial es la transparencia y la honradez".

El Papa se refirió a la reforma del banco de la Santa Sede, envuelto desde hace años en escándalos de supuesto blanqueo de dinero, y la comisión que ha creado para que estudie qué hacer con él.

"Yo no sé cómo terminará el IOR. Algunos dicen que tal vez sea mejor (convertirlo) en un banco, otros que un fondo de ayudas y otros que hay que cerrarlo. Yo no lo sé, me fío del trabajo de las personas que están trabajando en esto", señaló.

También fue preguntado por sus relaciones con Benedicto XVI, al que dijo que quiere mucho. "Es un hombre de Dios, humilde, que reza", y que cuando renunció al pontificado "fue un ejemplo de grandeza", porque "sólo un grande es capaz de eso".

"Es como tener al abuelo en casa, pero el abuelo sabio. En una familia el abuelo está en casa, es venerado, es amado, es escuchado. Él es un hombre de una prudencia... No se mete", abundó.

Recordó, por otro lado, el caso de un "monseñor encarcelado", en referencia a Scarano, "que no está en la cárcel porque se encomendó a una beata, son escándalos que hacen daño", subrayó con sorna.

Sobre la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, dijo que no será el 8 de diciembre próximo y que las fechas que se barajan son el 24 de noviembre o el 27 de abril de 2014.

Sobre el descenso en el número de católicos en ese país clave para la Iglesia, reconoció que es "una realidad" y consideró que el Movimiento de Renovación Carismática -del que dijo hace treinta años confundía "una celebración litúrgica con una escuela de samba"-, de fuerte presencia, puede servir para parar esa hemorragia de abandonos.

Agencias EFE, ANSA, AFP y DPA

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