Francisco recordó que el divorcio contradice el sacramento cristiano, pero consideró que "es necesaria una fraterna y atenta acogida, en el amor y en la verdad, hacia los bautizados que establecieron una nueva relación tras el fracaso de un matrimonio sacramental" .
Esas personas "no están excomulgadas, como algunos piensan: ellas forman parte siempre de la Iglesia", insistió durante su tradicional audiencia del miércoles en la Sala Pablo VI, provocando aplausos de los asistentes.
"La Iglesia siente el deber de discernir bien las situaciones, diferenciando entre quienes sufrieron la separación y quienes la provocaron", aclaró no obstante. "La Iglesia no tiene las puertas cerradas a nadie", aseguró.
"¿Cómo podemos pedirles a estos padres educar a los hijos en la vida cristiana si están alejados de la vida de la comunidad?", afirmó el Sumo Pontífice. Los hijos de padres católicos que se han vuelto a casar por fuera de la Iglesia no deben cargar el "peso adicional" de hacerlos sentir apartados en las comunidades locales, añadió.
A finales de junio, durante su última audiencia antes del viaje a Sudamérica y de su descanso, el Papa ya había mostrado su pragmatismo respecto del divorcio, considerando que en ocasiones es inevitable. "Puede incluso ser moralmente necesario cuando se trata de proteger al esposo más frágil, o a los niños de corta edad, de las heridas más graves causadas por la intimidación y la violencia, la humillación y la explotación, y también la indiferencia", había explicado entonces.
Desde el inicio de su pontificado en marzo de 2013, ha insistido en la misericordia y su convicción de que "la Iglesia es la casa paterna en la que hay espacio para todos". También para los divorciados, como remarcó ayer.
De acuerdo con el credo católico, el matrimonio no se puede disolver y el derecho canónico excluye de los sacramentos a quienes se casan por segunda vez, por considerarlos infieles a su primer cónyuge.
La excomunión es, sin embargo, una sanción más dura, ya que también implica una exclusión de la comunidad.
La cuestión de los divorciados vueltos a casar divide a la Iglesia. Este asunto suscitó debates encontrados durante el sínodo extraordinario sobre la familia del año pasado y se espera que centre las conversaciones del encuentro de obispos de octubre próximo donde se analizarán las nuevas formas de familia y su inclusión en la institución católica.
Obispos progresistas han estado buscando un cambio y Francisco dio indicios de que también se inclina por una posición más moderada, y que quiere que el sínodo brinde propuestas al respecto.
Por otro lado, existe un consenso más amplio para simplificar los procesos de nulidad matrimonial, que permiten anular una unión por un vicio de fondo o de forma.
En marzo, el Papa había recomendado no tener "expectativas desmedidas" respecto del resultado del sínodo sobre la familia, en una entrevista para la televisión mexicana. Pero en una misa celebrada durante su viaje a Ecuador, Bolivia y Paraguay el mes pasado, Francisco pidió a los fieles que rezaran por "un milagro" que permitiera "encontrar soluciones y ayudas concretas para las numerosas dificultades y los importantes desafíos que la familia debe afrontar hoy en día".
| Agencias AFP, EFE, DPA, ANSA y Reuters |


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