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Frenesí de acuerdos, aprietes y canjes para armar una mayoría
Agustín Rossi
Hoy el kirchnerismo deberá reunir 129 votos positivos en el recinto para aprobar la reforma al Código Electoral con el adelantamiento de las elecciones para diputados y senadores nacionales al 28 de junio. Allí el Gobierno incluyó también una convocatoria a todos los gobernadores para que unificaran en ese día o en octubre las elecciones locales.
El oficialismo tendrá enfrente a los diputados del radicalismo: la Coalición Cívica; los ex aristas del SI (que no darán quórum y si comienza la sesión se abstendrán de votar); el PRO; el PJ disidente de Felipe Solá y Francisco de Narváez; el Frejuli y el bloque Santa Fe Federal, que lidera Jorge Obeid, aunque uno de sus diputados, Ariel Dalla Fontana, ayer no firmó ninguno de los dictámenes en la Comisión de Asuntos Constitucionales, por lo que su posición quedó en duda. Tampoco votarían con el Gobierno los fueguinos Ariel Gorbacz y Nélida Belous. Lo mismo hará el radical K Norberto Erro, que responde al intendente de San Isidro, Gustavo Posse.
El kirchnerismo tiene un piso de diputados propios que hoy oscila en 116, tomando en cuenta que el socialista Jorge Rivas y el salteño Marcelo López Arias se encuentran de licencia.
A pesar de esas bajas, el bloque oficial daba como un hecho que contaba con 137 diputados para la sesión de hoy, aunque un número más realista los ubicaba en 134, suficientes de todas formas para aprobar el proyecto.
Para llegar a esa masa crítica, los kirchneristas cuentan en sus filas a los seis diputados del radicalismo K de Santiago del Estero (siempre fieles al gobernador Gerardo Zamora), de Eduardo Lorenzo «Borocotó», de Miguel Bonasso (que se alejó del kirchnerismo, pero ayer en el bloque oficial lo daban apoyando el adelantamiento), del misionero Emilio Kakubur, de la disidente Paola Spátola y de los tres diputados del Movimiento Popular Neuquino, a los que deben sumarse Vilma Ibarra y Ariel Basteiro.
Otro grupo en duda lo integran los salteños Mónica Torfe y María Inés Diez, con problemas después que Juan Carlos Romero y Sonia Escudero decidieron abandonar el bloque kirchnerista del Senado tras la salida también de Carlos Reutemann.
Mientras tanto, el rionegrino Miguel Pichetto ya comenzó a contar senadores para la votación de la próxima semana y a enfrentar así la ofensiva que prepara en esa cámara el radical Ernesto Sanz.
El kirchnerismo tiene allí 33 votos seguros y debe conseguir otros cuatro para llegar a la mayoría especial. Pichetto deberá negociarlos dentro de un grupo no organizado de indecisos y rebeldes que integran la chaqueña Elena Corregido; la riojana Ada Mazza; el puntano Daniel Pérsico (que se mantiene solo en su provincia frente a los Rodríguez Saá); el catamarqueño Ramón Saadi, que prometió dejar el kirchnerismo, pero aún no lo hace formalmente; el cordobés Roberto Urquía (el que fue empresario modelo para Cristina de Kirchner, pero como aceitero se alejó del Gobierno durante la puja por las retenciones móviles), y el misionero Luis Viana, otro senador que aún no definió si continuará en el oficialismo.

