Tras un oficio religioso se incineraron ayer en Villalba, España, los restos del crítico, escritor, y conductor de festivales Juan Carlos Frugone, de recordada actividad en Buenos Aires, Mar del Plata y Valladolid.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Nacido el 15 de enero de 1938 en Buenos Aires, a los 20 años ya conducía el cineclub Amigos del Cine, de Filosofía y Letras. También integró la conducción de Gente de Cine y de Cinemateca Argentina, fue secretario del jurado internacional de Mar del Plata 1970 (organizado por el gobierno de Onganía), y, desde 1967, crítico en «Clarín» y «Heraldo del Cine», de los que, a partir de 1974 (año en el que se radicó en Europa), fue corresponsal en Francia y España.
En este país es donde desarrolló su mayor obra: guionista de la RTVE (a señalar, una versión del borgiano «Historia de Rosendo Juárez», 1977), secretario general del Festival Iberoamericano de Huelva, miembro directivo del Festival de Valladolid, que terminó presidiendo entre 2005 y 2008, asesor televisivo, periodista de «Diario 16», «Fotogramas», y otros medios, traductor de textos de cine, y autor de «Mario Camus, oficio de gente humilde» (1984), «Rafael Azcona, atrapados por la vida» (1987) y «Stanley Donen... y no fueron tan felices» (1989).
Además fue jurado de los festivales de Chicago (seis veces), San Sebastián (cuatro), Edimburgo (dos), Guadalajara, Oxford, Huesca, asesor del de Taormina, editor de video, integró la organización de las Semanas de Cine Español en Buenos Aires 1983, 84 y 87, y fue subdirector artístico del Festival de Mar del Plata 1996 durante la gestión de Julio Márbiz.
«Frugone siempre tuvo cierta querencia por las grandes estrellas de Hollywood, a las que miraba con una mezcla de admiración y sorna porteña», lo recuerda «El Norte de Castilla», donde colaboraba. Otros lo recuerdan como «un Piantao de Goyeneche, un Quijote de Cervantes», y en algún blogspot alguien resume: «Cabroncete no era. Tan solo que le jodían los incapaces y los trepas». Acá tuvo su primer infarto, y de Valladolid 2008 se fue con una enérgica renuncia, por falta de apoyo municipal.
Dejá tu comentario