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Frustrada negociación entre kirchneristas y radicales
Los kirchneristas Dante Dovena, Edgardo Depetri y Agustín Rossi negociaron en plena sesión cambios a la autoridad de aplicación con la UCR. Gabriel Mariotto, del Comfer, fue el vocero de Cristina de Kirchner en el Congreso.
Al borde del escándalo parlamentario por la retirada en masa del recinto de todos los bloques opositores, el bonaerense Dovena recibió pasado el mediodía una propuesta de cambio a la autoridad de aplicación sugerida por radicales de la provincia de Buenos Aires que responden a Leopoldo Moreau y apoyan a nivel nacional la candidatura presidencial de Julio Cobos.
Encabezados por los diputados de la UCR, Vilma Baragiola, Pedro Azcoiti, Rubén Lanceta y los legisladores electos Juan Tunessi y María Luisa Storani, el radicalismo bonaerense planteó a Dovena que la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual quede fuera de la órbita del Poder Ejecutivo y se transforme en un cuerpo netamente parlamentario de nueve miembros. Cuatro por la Cámara de Diputados, cuatro del Senado -dos del oficialismo y dos de la oposición, respectivamente- y un presidente, también integrante del Congreso, nombrado a propuesta del Poder Ejecutivo. El diputado kirchnerista remitió la contraoferta radical a la presidente Kirchner con copia al jefe de bloque del Gobierno, Agustín Rossi, para evitar una estampida masiva de la oposición que deslegitimara la votación en un recinto semivacío.
Pasadas las 19, el interventor del COMFER, Gabriel Mariotto, avisó a sus diputados oficialistas que la Presidente aceptaba las modificaciones a la autoridad de aplicación, pero solamente a cambio del voto afirmativo de, al menos, siete legisladores radicales -de la provincia de Buenos Aires y otras latitudes-. El santafesino Gustavo Marconato, jefe kirchnerista de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, se dirigió al despacho de Manuel Baladrón, titular de la Comisión de Comunicaciones, para redactar nuevamente la versión original del artículo 14 del proyecto donde se estipulaba que el directorio de la autoridad de aplicación estaría integrado por siete miembros. Con las modificaciones introducidas a instancias del radicalismo, el directorio pasaba a estar conformado por nueve integrantes -cinco oficialistas y cuatro opositores- provenientes del Congreso, sometidos a la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, fuera de la órbita del Poder Ejecutivo.
Baragiola, Azcoiti, Lanceta y compañía desataron así un tembladeral que dejó al bloque UCR que comanda el cordobés Oscar Aguad al borde de la fractura. Pese a todo, intentaron lograr el apoyo orgánico del partido y se reunieron después del mediodía en la sede del Comité Nacional de la UCR con su presidente, el senador Gerardo Morales. Sin embargo, Aguad no fue tan flexible y desactivó las negociaciones de la UCR de la provincia de Buenos Aires con el kirchnerismo. Enfrentado con el ala bonaerense que impulsa a Ricardo Alfonsín como su sucesor, el diputado cordobés desconfió del trato con la Casa Rosada y reclamó que todos sus legisladores se ausentaran del recinto a la hora de la votación. La presencia de Aguad junto a Francisco de Narváez y Julio Cobos el jueves pasado en el Senado había desatado la ira de todo el radicalismo de la provincia de Buenos Aires, que se sintió traicionado. Otra foto Cobos-De Narváez y otro riesgo de colapso radical, que refuerza la perturbadora hipótesis de una fórmula 2011 entre el vicepresidente y el diputado-empresario de Unión-PRO.
Finalmente, Marconato, Baladrón y Mariotto desactivaron los cambios al dictamen del oficialismo cuando, pasadas las 23, los diputados bonaerenses de la UCR cedieron a las presiones de sus compañeros de bloque, para no generar una fractura expuesta de la oposición a menos de tres meses del recambio legislativo.


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