El reelecto diputado Francisco de Narváez se presentó ayer ante el juez Federico Faggionato Márquez para pedirle que le tome declaración, para esclarecer su situación en la causa que el magistrado investiga por el tráfico de efedrina. En las puertas del juzgado de Zárate-Campana, el diputado de Unión-PRO reiteró que no tiene «nada que ver» con el principal imputado en el caso, Mario Segovia, el llamado rey de la efedrina.
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A sólo dos días de que la Cámara Federal de San Martín rechazara la recusación de De Narváez contra el magistrado y lo confirmara en la causa, el empresario se reunió junto a uno de sus abogados, Alejandro Carrió, con Faggionato Márquez durante poco más de media hora y le entregó un escrito, en el que solicita que fije una fecha cuanto antes para la declaración indagatoria que el juez de la efedrina había anunciado.
En el acta del juzgado, quedó asentado que De Narváez declaraba ponerse a entera disposición del juez y remarca que el dirigente opositor «solicita se fije fecha a efectos de poder dar cumplimiento a la declaración que oportunamente a su respecto fuera ordenada, requiriendo en caso de ser posible la habilitación de la próxima feria judicial, con el propósito de esclarecer a la mayor brevedad posible las imputaciones que se le han formulado».
Al contrario de lo esperado, De Narváez señaló al salir del juzgado que el encuentro había sido «amable y respetuoso. Él entendió y yo entiendo» la marcha de la causa. El diputado, sin embargo, insistió en que «durante el momento de la campaña, sin duda había una intención» de impulsar la investigación en su contra. Una notable manera de bajar el tono de un caso protagonizó gran parte de la campaña.
«Dije que no bien terminara la elección, me iba a poner a disposición del juez que finalmente fuera designado. No tengo nada más que declarar que lo que he declarado por escrito», afirmó De Narváez, luego de la reunión. También enfatizó que no conocía a Mario Segovia, ni tenía nada que ver con la causa.
Llamadas telefónicas
La vinculación del empresario con la investigación de la ruta de la efedrina comenzó cuando la Aduana denunció, a fines de marzo pasado, la detección de una serie de supuestos llamados de un celular perteneciente a la flota de De Narváez al de Segovia. En este sentido, el diputado electo aseguró que «el teléfono lo usaba una persona que trabaja en mi organización y no tengo más conocimiento que eso», y destacó que el empleado imputado, Danilo Coronel, sostiene «lo mismo que le ha dicho al juez, que no se acuerda de haber hecho esa llamada, que no conoce a Segovia, y que no tiene ningún vínculo con el supuesto tráfico de efedrina».
El empresario aprovechó así el viento de cola a favor que le dio su triunfo en las elecciones legislativas del domingo pasado. Ahora, habrá que esperar a la determinación del juez de la efedrina, seriamente complicado y en camino a un juicio oral en el Consejo de la Magistratura, para ver si cumple con su polémica afirmación: «De Narváez no se despega así nomás», y sigue complicando al diputado que se convirtió en el principal opositor de Néstor Kirchner.
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