13 de septiembre 2010 - 00:00

Fue la semana más intrascendente del año

Fue la semana más intrascendente del año
En las últimas jornadas se han instrumentando una serie de hechos cuyas consecuencias son difíciles de prever, salvo que las tendrán. Por un lado está la decisión de la SEC de incluir las empresas del Ruselll 1000 en la lista de las sujetas al régimen de fusibles (circuit breakers) que suspenden la cotización de un papel cuando este sube o baja más del 10% en menos de 5 minutos. El objeto de esto es evitar que volvamos a tener fenómenos como el del 6 de mayo. Del otro lado del Atlántico tenemos las nuevas directivas de Basilea III, que obligan entre otras a que las entidades bancarias incrementen su radio de capital al 7%. El problema es que estas medidas derivarán en una merma de las ganancias que sólo puede tornar más frágil a los bancos. Menos ganancias significan más dependencia del capital externo. El mejor ejemplo de esto lo acaba de dar el Deustche Bank al anunciar que deberá licuar su capital en u$s 12.400 millones para hacerse de fondos, en lugar de emitir deuda. En lo que le toca directamente al mercado financiero, hemos visto en las últimas 10 ruedas como los tenedores de treasuries a 10 años han perdido un 2,5% del valor de sus tenencias. Puede no parecer mucho, pero con tasas tan bajas como las actuales es lo que hubiera sido su ganancia por tasa en 12 meses y una demostración de lo que puede pasar de pincharse lo burbuja que ven algunos analistas. En cuanto a las acciones al final no tuvimos nada extraordinario, apenas una suba del 0,14% en la semana que se combino con el volumen más bajo en lo que va del año, que hubiera sido peor de no ser por el 0,46% que ganó el Dow al cerrar el viernes en 10.462,77 puntos. Donde sea que estemos parados (ante una subida o una bajada), es claro que el piso no está muy firme.

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