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Fue un día de cierre total

Cuando ayer consignamos la intención del NYSE y las demás Bolsas de la ciudad de continuar operando a través de sus sistemas electrónicos a pesar de la oposición del gobernador y el intendente de NY, esta era la decisión que se había tomado. Inesperadamente a las 9 de la noche del domingo se anunció un cierre total (las plataformas operativas del backup están fuera de estado, pero hubo algunos rumores que existían problemas con ellas) por lo que habrá que esperar a mañana, si todo sale bien, para ver qué pasa con los mercados (por las pocas operaciones marginales que se realizaron, fue un día de «leve cobertura contra el riesgo»).
Golpe duro
Más allá de las razones esgrimidas (que se resumen en el vil metal; si estuviésemos viviendo un rally furioso posiblemente la decisión hubiera sido otra), la decisión de cerrar significará un duro golpe a la credibilidad del sistema norteamericano y la ciudad como plaza financiera, que supera los 2.000 millones de dólares de costo que se le está asignando a la tormenta o a los problemas que está generando en las campañas presidenciales.
Debemos entender que agotados todos los demás, el último derecho de los inversores es el de poder vender libremente sus tenencias. Cuando los reguladores que sean -privados o estatales- lo conculcan, los inversores terminan pasando «la factura».
La única manea de evitar que esto le suceda es con un mercado autorregulado en el cual usted, como inversor, tenga una representación directa y efectiva por encima de la angurria de los burócratas.


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