Con el 0,98% que sumó el viernes al cerrar en 15.135,84 puntos, la semana (o el mes) quedó ganadora para el Dow en un 1,52%. Esto podría ser visto como algo auspicioso si no fuera porque el viernes fue un típico "día zombie". Dejando de lado el volumen del miércoles, cuando el mercado operó media rueda, registrando la menor cantidad de papeles para lo que va del año (1.966 millones en el NYSE), el viernes apenas se transaron 2.634 millones de acciones marcando el segundo menor volumen para lo que va de 2013. Para terminar de definir lo que sería el clásico día de los "muertos vivos" nos hace falta identificar una mala noticia, que en este caso se trató de una "no noticia": la decisión de las principales -y no tan principales- democracias del mundo de no censurar el golpe de Estado en Egipto, cuyas consecuencias a mediano y a largo plazos nadie se atreve a comentar (el petróleo trepó a u$s 103,63 por barril). La excusa favorita para justificar la suba de las acciones fue el auspicioso informe sobre la situación laboral del mes pasado (se crearon más empleos que los esperados) que dio lugar entre los tenedores de acciones para especular que el fin de la actual política expansiva de la Fed está lejos (la tasa de desocupación siguió en el 7,5%, por encima del 7% que dispararía cambio de política), aunque no ocurrió lo mismo entre quienes prefieren los treasuries, cuya tasa a 10 años trepó al 2,715% anual (máximo desde el 1 de agosto de 2011). Que las señales de la tasa fueron más que relevantes lo grafica el que los papeles financieros e industriales lideraran la suba, en tanto las empresas de servicios públicos y las constructoras fueron las más castigadas del viernes. El dólar finalizó la semana en el máximo de tres años ante las principales monedas y el precio del oro se derrumbó un 3%.
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