El Ejército israelí responsabilizó directamente al Gobierno y las Fuerzas Armadas libanesas y el primer ministro Benjamín Netanyahu amenazó con represalias tras el ataque, que fue lanzado desde una región del sur del país considerada un bastión de Hizbulá. Ningún grupo reivindicó el ataque, que fue condenado por Beirut.
De confirmarse la autoría del grupo islamista, el ataque con misiles sería una advertencia de la regionalización del conflicto sirio ya que ocurrió el mismo día en que la comunidad internacional debatía la opción de iniciar una intervención militar contra el régimen de Bashar al Asad. El movimiento, que se define como enemigo de Israel, es uno de los principales socios del presidente sirio -al igual que Irán- e incluso sus milicias combaten junto al Ejército sirio contra los rebeldes.
El portavoz militar israelí, general de brigada Yoav Mordejai, afirmó que los cohetes fueron disparados por organizaciones terroristas vinculadas a la Yihad Global.
"Tenemos desplegados una variedad de medios, tanto defensivos como preventivos. Actuamos de forma responsable. Quienquiera que nos ataque o trate de atacarnos, debe saber que será alcanzado", aseguró, por su parte, Netanyahu.
Las autoridades libanesas no adjudicaron el ataque contra ningún grupo, pero sí lo repudiaron. "Fue una flagrante violación de la resolución 1701", sentenciaron el presidente libanés Michel Suleiman y el primer ministro saliente Nayib Mikati en comunicados separados y en alusión a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que puso fin a la guerra de 2006 entre Israel y Hizbulá.
| Agencias AFP y EFE |


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