Fuerte caída en créditos a empresas por altas tasas

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Las altas tasas que estableció el Banco Central para moderar la suba de precios y la consecuente caída de la actividad desalentaron a las empresas para poner en marcha sus proyectos de inversión y tomar créditos de los bancos. El efecto de la decisión empieza a verse en la evolución de los "adelantos en cuenta corriente", las líneas a corto plazo que usan las compañías para financiar capital de trabajo, y de los "documentos", aquellas de mayor extensión que forzosamente las entidades deben otorgar a tasas de interés negativa. Las dos vías de crédito se desplomaron desde el comienzo de este año un 4% y un 9%, respectivamente.

Hay motivos a la vista. La contracción del crédito es el plan elegido por el Gobierno para descomprimir la presión sobre los precios, en un momento en que los indicadores provinciales muestran un fuerte repunte inflacionario por los efectos de la devaluación.

Hoy, una buena parte del mercado prefiere posicionarse sobre el ahorro, mediante una colocación de depósitos a plazo fijo, o sobre los títulos de deuda del Banco Central, para obtener retornos que van desde el 31,4% al 37,5% anual. Los bancos duplicaron sus ganancias en marzo favorecidos por la decisión de haber dirigido su liquidez hacia las Lebac, que les reportaron ingresos (sólo por este concepto) de $ 10.700 millones en el mes.

La suba de tasas provocó un inédito movimiento sobre las Lebac y empujó al sistema financiero a tentar a los ahorristas con mayores retornos y, de este modo, encarecer su propio fondeo. Los bancos llegaron a pagar un 31% anual por sus plazos fijos más grandes en las últimas semanas y decidieron trasladar esta suba de tasas al costo de los créditos que otorgan a las empresas. Por las líneas para capital de trabajo, que se toman a 1 y 7 días para financiar capital de trabajo, las entidades ajustaron las tasas en cinco puntos porcentuales desde diciembre hasta hoy y cobran actualmente casi el 40% anual; por los documentos, que se otorgan a más de 36 meses, las compañías deben pagar en promedio un costo nominal del 32% anual, que está al menos 1,5 puntos por encima del que afrontaban hace cuatro meses.

Por este encarecimiento del crédito y la caída de la actividad, la demanda de las empresas en los bancos se desplomó: el stock de adelantos cayó en $ 4.000 millones (4%) desde mediados de enero hasta hoy; y el de documentos, en casi $ 18.000 millones (8%).

El Gobierno pretende con esto, desde hace ya 4 meses, volver sobre los pasos que había dado Alejandro Vanoli, el predecesor de Federico Sturzenegger en el Central, para evitar cualquier estampida de los precios domésticos. Esta dosis de ortodoxia, que puede agravar aún más la recesión actual, quita pesos del sistema para evitar que las empresas y los particulares se vuelquen a la compra de dólares o al consumo. En marzo, por las necesidades fiscales, el organismo debió convalidar una mayor emisión de pesos, al subir el ritmo del 25% al 29% anual. En abril, volvió a reducirlo al 27% (ver aparte).

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