31 de octubre 2012 - 00:00

Fuerte conmoción: queman en Bolivia a un periodista

Evo Morales
Evo Morales
La Paz - Fuerte conmoción y una condena generalizada provocó en Bolivia el ataque a un periodista de radio que fue rociado con nafta y quemado por desconocidos mientras estaba al aire y denunciaba hechos de corrupción, un caso que el Gobierno de Evo Morales prometió investigar con rapidez.

Fernando Vidal
, de 70 años, propietario de Radio Popular, fue atacado por desconocidos cuando entrevistaba el lunes a dos personas por un caso de contrabando. El incidente fue seguido en vivo por los oyentes del programa, que salieron inmediatamente en su auxilio, dijo su yerno, el periodista Esteban Farfán.

La operadora, Karen Delgado, también resultó herida, se informó. Decenas de oyentes acudieron conmovidos al lugar y lograron llevar al hospital a Vidal y a la operadora. Sin embargo, no pudieron evitar que la sala de transmisión de la emisora quedara destruida por el fuego.

Antes del ataque a la radio «primero han tirado un balazo y después le rociaron gasolina, le echaron el fuego y se ardió todo», relató ayer Juana de Vidal, esposa del dueño de la radio, a medios de Santa Cruz, adonde fue trasladado el herido.

Los atacantes, tres de los cuales están detenidos, «tiraron a matar. Todo ha quedado destruido», añadió la cónyuge.

La acción fue condenada por el Gobierno boliviano, que anunció «una investigación acelerada y rigurosa», según un comunicado del Ministerio de Gobierno (Interior).

La ministra de Comunicación, Amanda Dávila, expresó, por su lado, su «absoluta condena por este atentado cobarde contra personas que cumplen su trabajo».

Amnistía Internacional (AI) dijo en un comunicado en Londres que «la investigación del incidente por parte de las autoridades bolivianas debe ser independiente e imparcial y los responsables deben ser llevados ante la Justicia en el plazo más breve».

La organización de defensa de los derechos humanos consideró además que «este escalofriante ataque es uno de los peores ejemplos contra periodistas en Bolivia en los últimos años».

En Yacuiba, la ciudad donde ocurrieron los hechos, en la frontera sur con la Argentina y a unos 700 km al sur de La Paz, uno de los oyentes, José Centenaro, acusó por lo ocurrido a «mafias». Dijo que «el Gobierno, de una vez por todas, debe sentar presencia del Estado, porque no podemos vivir en la frontera con la zozobra de pandillas de delincuentes que se apoderaron de la ciudad», según dijo a la radio Fides.

Luego de la curación de sus heridas, Vidal «está estable en una unidad de terapia intensiva con quemaduras por gasolina en una superficie corporal de un 40%, a nivel de la cara, cabeza, tórax y miembros superiores», informó el médico de la clínica Santa María, Javier Palenque.

Exalcalde y expresidente cívico de Yacuiba, Vidal hacía permanentes críticas al contrabando que fluye por la zona fronteriza, según el viceministro de Coordinación de la Presidencia, César Navarro.

«Ese hecho (de criticar a contrabandistas) generó una reacción y creo que no estamos equivocados: el contrabando está generando la organización de grupos criminales», señaló.

La Asociación Nacional de la Prensa (ANP, que agrupa a propietarios de medios) deploró también el atentado y resaltó: «Nuestra preocupación radica en la ausencia de una voluntad decidida para esclarecer hechos de violencia contra medios y periodistas».

La ANP recordó que «este atentado es el segundo en cuatro años en la zona fronteriza» con la Argentina, en referencia al ataque con explosivos a la antena repetidora de la red nacional de televisión Unitel, en 2008, que todavía no fue esclarecido.

El defensor del pueblo de Santa Cruz, Hernán Cabrera, exigió «al Gobierno, al Estado, que no deje en la impunidad este atentado salvaje».

Agencias AFP, EFE y ANSA

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